cuervos

La muerte, a los humanos, nos provoca sentimientos encontrados y una manifestación que se viene repitiendo generación tras generación con independencia del grupo social o cultural al que estemos adscrito: el luto y un cierto culto a la muerte.

Estas manifestaciones de duelo colectivo se hacen patentes en los funerales y entierros. Ahora bien, ¿este sentimiento es específico humano o puede ser trasladable al reino animal? Los amantes de los pájaros, sean o no profesionales, les dirán que no es tan humano como parece y que algunas aves consideradas inteligentes, como cuervos, cornejos o urracas también practican un ritual cuando mueres alguien del grupo.

Pero, y siempre hay un pero en toda historia, no hay que caer en el recurso fácil y asociar nuestro comportamiento, en este caso el dolor por la pérdida del ser querido, con el de los animales, porque es bastante más factible que estas aves, lo que realicen es algo bastante más prosaico: conocer si la muerte del compañero representa una amenaza para los demás. Es decir, que estén en territorio hostil.

Un estudio publicado en Animal Behaviour publicado por  Kaeli Swift descubrió que los cuervos en los EE UU asocian el peligro con la presencia de personas que manipulan cadáveres de cuervos, y se muestran recelosos de comer cerca de ellos.

Así, estos córvidos, cuando detectaron la presencia de personas y aves muertas responden emitiendo señales de alerta o peligro al resto de sus compañeros. Y teniendo en cuenta que estos pájaros tienen una memoria prodigiosa, no olvidan un rostro humano, hace que simplemente con intuir el peligro hace que se muestren recelosos con los humanos.

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