Risa

“A mal tiempo buena cara” dice el refranero. Y una vez más la sabiduría popular compendiada en ese conjunto de dichos cuenta con una base científica. De hecho la risoterapia se abre paso con fuerza entre nuestra civilización como antídoto contras muchos males.

Ya hemos comentado en alguna ocasión, que esta manifestación de bienestar no solo es una característica que define a los humanos, también existe en el mundo animal más evolucionado (sea en primates o en canes).

Y como casi todo, la risa tiene su origen en el cerebro, pero sus beneficios se reportan a todas partes de nuestro organismo, porque cuando desencadenamos una carcajada se provoca una acción inmediata en nuestros músculos respiratorios. Sus contracciones y expansiones hacen que aumente la cavidad del pecho, inhalemos más oxígeno y expulsemos más dióxido de carbono.

O sea, un punto para el sistema respiratorio. Asimismo, en el cerebro, al reír, se produce un aumento de los niveles de adrenalina, lo que nos afecta positivamente al corazón, ya que al aumentar el ritmo cardiaco, enviamos más cantidad de sangre a todo nuestro organismo.

Pero, el efecto en cadena continua, la adrenalina, a su vez, activa las glándulas pituitarias a que liberen ACTH (hormona adrenocortitropica), lo que invita a secretar mayores niveles de cortisol, un importante antiinflamatorio natural.

Es decir, que estamos ante un mecanismo natural liberador de estrés y tensión…. Así que no se demore más y ponga al mal tiempo buena cara.

Por cierto, no se olvide que la risa es contagiosa, así que riendo, no solo procurará bienestar para su organismo, también ayudará a los demás.

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