muérdago

Es uno de los símbolos navideños por excelencia, pero también es un sinónimo de salud. Además de colgar de puertas y adornar árboles y belenes, desde hace mucho, mucho tiempo, sus hojas forman parte de los inventarios de brujos, druidas y curanderos.

Vaya por delante, que sus efectos como medicina son en infusión y que para nosotros la ingesta directa puede tener efectos secundarios. Y antes de meternos en harina unos pequeños datos históricos:

Los celtas -sus druidas- la consideraban como planta sagrada a la que atribuían el poder de aumentar la fertilidad de las mujeres. Lo que le confiere unas ciertas dotes como planta del amor. De hecho, en el norte de Europa sigue viva la tradición de besar a una persona bajo un muérdago para que ese amor se transforme en eterno.

Es una planta “huésped” o parásito, es decir, enraíza sobre el tejido vivo de otras plantas y árboles, como el pino. Sus bayas al madurar contienen una sustancia pegajosa que se adhiere y luego germina, para tomar la savia del árbol donde enraizó.

Conocido científicamente Viscum album, es un excelente diurético, una de las formas de aprovechar esta interesante propiedad es mediante el consumo de infusiones de hojas de este arbusto. Y como diurético, resulta eficaz para ttratar infecciones urinarias y ayudar a eliminar cálculos renales.

Es un vasodilatador, así que su consumo ayuda a regular la presión arterial y el ritmo cardíaco.

Vamos que lo mires por donde lo mires, muérdago es sinónimo de Navidad y todo lo que se intenta potenciar durante estas fechas.

Feliz Noche

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