Mascando-chicles

A todos nos ocurre, escuchamos por azar una melodía y se nos mete tan dentro del cerebro que no podemos dejar de canturrearla a todas horas. Tanto, que nos llega a molestar y nos ponemos nerviosos por no poder sacar esos acordes de nuestra cabeza.

Pues comience el año con un remedio ‘casero’ pero ciertamente eficaz. Mascar chicle. Todo comenzó cuando los investigadores leyeron en las redes sociales que un ciudadano que no se identificaba recomendaba mascar palitos de canela como solución ‘al problema’ de las melodías persistentes y pegajosas.

Y como la curiosidad mató al gato, unos investigadores británicos comenzaron a investigar sobre el asunto y llegaron a una conclusión realmente fácil y al alcance de todos: mascar chicle. Y aunque parezca una explicación tonta o poco científica, no lo es.

Resulta que el movimiento mecánico que hacemos al masticar chicle, es decir, el movimiento de la mandíbula es un tipo de gesto que pone en marcha las mismas habilidades motoras del habla en nuestro cerebro, que curiosamente es donde detienen determinado tipo de recuerdos a corto plazo, como es el caso de esas tonadas que se tornan tan molestas.

Vamos, que se abre un circuito -el de masticar- que cierra otro -el de la memoria- y asunto resuelto. La investigación ha sido realizada y publicada en  Quarterly Journal of Experimental Psychology, la publicación de la Asociación Americana de Psicología.

Y piense que si no funciona, lo único que ha perdido es un poco de tiempo mascando. ¿merece la pena no?

Anuncios