Ghosting

El desarrollo de las nuevas tecnologías está creando una manera nueva de relacionarse y estos nuevos modos, cómo no, también afectan a nuestra manera de elegir pareja. Pero también, y ahí está la cara b de nuestra historia, está acentuando el padecer determinadas enfermedades relacionadas con la mente, como es el síndrome de abandono en silencio o ghosting.

El vocablo en cuestión se traduce más o menos como “hacerse el fantasma” y tiene que ver con la súbita desaparición del contrario cuando se ha comenzado una relación. Si argumentar el motivo, el sujet@ hace mutis por el foro y deja de contestar a llamadas y mensajes…. se abre el abismo del silencio entre ambos.

Como decíamos, eso ha pasado siempre, pero ahora la práctica se vuelve más común. Y descrito el asunto vayamos a la cara b, a los efectos negativos que provoca.El más obvio es que esta súbita desaparición agrava lo que se denomina el periodo de duelo, con lo que afecta a la autoestima, ya que nos deja sin respuestas para racionalizar la ruptura.

Sobre todo, porque en la mayoría de los casos, una ruptura de relación no supone que esa persona desparezca de nuestras redes sociales, y gracias a la tecnología podremos comprobar como el individu@ en cuestión, no solo sigue con su vida como si no hubiera pasado nada lo que hace que se agrande el vacío por el ‘ninguneo’ al que nos somete.

Es decir, que se nos complica de manera exponencial el poder superar la ruptura y hace que aumente la inseguridad en nosotros, lo que nos complica la vida y de qué manera para relaciones futuras.

Pero más allá de que aquellos que lo practican demuestren ser personas que tienen miedo al conflicto -una carencia emocional-, el ghosting tiene efectos perniciosos ya que nos está educando en un valor negativo: nos tratamos a nosotros mismos como personas que no han de tener sentimientos y desaparece la empatía.

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