Abuelo feliz

Los optimistas se apuntan rápidamente al mito de que la felicidad “alarga la vida” mientras que los pesimistas se quedan con aquello de que la vida “parecerá interminable”. El caso es que estas dos variables, felicidad y longevidad, es algo que preocupa también a los investigadores y es objeto de estudios y, por qué no, contradiccciones.

Un último estudio publicado se pone a remar en contradirección y afirma que no existe una relación entre el estrés, la infidelidad y la mala salud. Vamos, que tenga la vida llena de satisfacciones o de decepciones, eso no influirá en los años que permanezca en nuestro planeta.

Al menos en lo relativo a las mujeres. El estudio lo publica la prestigiosa revista ‘The Lancet’ y ha contado con la participación de 700.000 mujeres de Reino Unido desde 1996 a 2001. “La enfermedad te hace infeliz, pero no se observa un efecto directo de este estado o del estrés sobre la mortalidad de las mujeres”, afirma uno de los autores del estudio.

Según los autores, “el estudio es tan grande que se descarta que la infelicidad sea una causa directa de cualquier aumento sustancial en la mortalidad general en las mujeres”. Los resultados son válidos tanto para la mortalidad general, como para la mortalidad por cáncer y enfermedades del corazón.

Los investigadores resaltan que la creencia popular se debe, simplemente a que se confunde la causa con el efecto. “Por supuesto que las personas que están enfermas tienden a ser más infelices que los que están bien, pero el estudio realizado en Reino Unido muestra que la felicidad y la infelicidad no tienen ningún efecto directo sobre las tasas de mortalidad”, concluye Peto.

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