Calabacín recuperado

Recuperar el patrimonio agrícola de la Humanidad. Puede parecer pretencioso, pero aunque no se lo crean, existen personas preocupadas en recuperar o que no se pierdan semillas que fueron el ‘pan nuestro de cada día de nuestros ancestros’.

Uno grupo de nativos americanos -y también de universitarios- han conseguido revivir una antigua variedad de calabacín ya extinguido gracias a ‘replantar’ un grupo de semillas de entorno a 800 años que fueron encontradas dentro de una vasija en unas excavaciones arqueológicas.

Ahora están haciendo un semillero con las nuevas variedades para recuperar esta planta que desapareció en el continente fruto de la mezcla de semillas. Consideran que su labor forma parte de un proceso de recuperar la diversidad de las plantas del planeta, ya que los sucesivos ‘cruces’ están limitando la variedad de plantas y vegetales.

Esta variedad se ha bautizado como Gete Okosomin,  y sus semillas se incorporarán al banco de semillas de Svalbard, al norte del Círculo Ártico, un proyecto donde se depositan cientos de miles de semillas de variedades de comestibles de todo tipo para que no desaparezcan del planeta. En la actualidad sus bodegas albergan 860.000 tipos diferentes de semillas.

No se trata de una llamada en contra del mestizajes, pero si un toque de atención a los fanáticos de la modificación genética. “Mucha gente lo desconoce, pero gran parte de nuestros alimentos tradicionales se ha extinguido, en gran medida debido al enfoque industrial de la agricultura moderna, que prefiere unos pocos cultivos rentables antes que una auténtica variedad de frutas y verduras nativas,” aseguran desde el Centro Indio Americano.

Gracias a iniciativas como esta se ha podido recuperar una especie de palmera datilera ya extinguida gracias a semillas de hace 2.000 años descubiertas en unas excavaciones arqueológicas llevadas a cabo en Masada, al sur de Israel.

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