Morro -nariz- de perro

El mundo perruno, como el de los humanos, está plagado de leyendas urbanas. Quizás una de las más extendidas hace referencia a sus morretes y su nivel de humedad. A menudo, en parques o reuniones, algén ‘enteradillo’ va y dice eso de “tu perro no está bien, tiene el morro seco o el morro caliente”.

Pues lo sentimos, o mejor dicho, les aclaramos que tener la nariz seca no tiene nada que ver con el estado de salud de su ‘peludo’. Como nos ocurre a nosotros, a los perros también se nos reseca la nariz. De hecho, a lo largo de un día, su morro puede pasar a ese negro o marrón brillante que da la humedad a un color mate fruto de que se le a secado.

La humedad de su morrete tiene que ver con el ambiente, con la humedad del ambiente o del calor. Basta con que se recueste al sol o pase un ‘tiempito’ cerca de una fuente de calor o con poca circulación de aire para que pierda este tono satinado.

No obstante, eso no quiere decir que no sea bueno observar el estado de sequedad de su morro, porque como cualquier otro ser vivo, su nariz delata otros síntomas que si deben preocuparnos, como, por ejemplo, si se escama o se le enrojece. En este caso quiere decir que está sufriendo quemaduras y hay que proteger su piel del sol.

Del mismo modo, si la secreción, el moco, en lugar de ser incoloro, tiene un color amarillento o espeso, o se le producen burbujas, consulte con su veterinario.

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