Si existe un marcador en los humanos que indica que algo no marcha bien es cuando demostramos una apatía por todo, cuando se pierde el interés por cualquier cosas o si lo prefieren cuando dejamos de experimentar placer en la vida.

Este síntoma se denomina clínicamente anhedonia y marca, sin duda que estamos de lleno o al borde de una depresión, pero también puede serlo de otras enfermedades como el alzhéimer o la esquizofrenia.

Como se pueden imaginar, tiene que ver con el llamado sistema de recompensa cerebral, o sea, esa zona donde funcionan las hormonas que nos proporcionan placer, básicamente la dopamina. Comprender como funciona este mecanismo de producción de dopamina y dónde se origina resultaría básico para tratar estas enfermedades.

En el estudio publicado en Science, los científicos intentaron provocar esta falta de actividad cerebral en los ratones y provocar, por ejemplo, que perdieran interés en beber agua con azúcar, un brebaje que les encanta o en entablar relaciones con otros ratoncillos.

Y comprobaron que esta reducción del placer se produce en la corteza prefrontal media que, a su vez, regula la liberación de dopamina en distintas áreas del cerebro. Sin duda, un interesante paso para desentrañar la complicada red de circuitos neuronales del cerebro.

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