Si algo nos llama la atención, a los varones heterosexuales, cuando vemos a una mujer ‘con sus pinturas de guerra’, es el rouge de sus labios. Algo más que un clásico en toda la mitología erótica al uso y al que han contribuido sin duda determinadas fotos publicitarias o affiches de actrices en películas.

Una cuestión de estética, pero también salpicado -como el perfume de la actriz, como unas gotitas de ciencia. Por ejemplo, en términos de atractivo visual el rojo llama nuestra atención de varón. Tanto, que un estudio realizado en la Universidad de Manchester, demostró que los hombres miran a los labios de la mujer con la que habla varias veces durante una charla si ésta le resulta atractiva.

En promedio, cada vistazo tiene una duración de unos 0,95 segundos, mientras que, sorprendentemente, si la mujer tiene sus labios pintados de color rojo, la cifra se eleva mucho más, alcanzando casi los 7 segundos en muchos casos.

Y eso resulta así porque en términos de color, nuestro cerebro -y en este caso el masculino o femenino- asocia determinados colores a emociones o valores determinados. En el caso del color, el color de nuestras líneas, se asocia la pasión, el romance, el poder y el dinamismo sexual, entre otras cosas.

Pero hay más estudios, algunos curiosos, como el realizado en una universidad francesa donde se probó que las camareras con labios rojos consiguen más propinas o que gracias al contraste entre el rouge de los labios y la piel hace que se suavicen los signos del envejecimiento del rostro.

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