Lo del desodorante, además del agua y el jabón, es otro de los grandes pasos que ha dado el humano moderno. Ahora bien, como todo, es cuestión de persectiva y si lo miramos desde el punto de vista de las bacterias resulta todo un holocausto.

El mal olor lo producen precisamente ellas, que reaccionan ante el sudor corporal fabricando el tioalcohol, el responsable del ‘tufillo’. Y lo que hace el desodorante es precisamente reducir la cantidad de sudor que salen por los poros. Ahora bien ¿el uso continuado produce un impacto duradero en la flora que habita en nuestras axilas?

En una investigación realizada recientemente los investigadores encontraron que sí, que se producen cambios, que el microbioma bacteriano disminuye, pero solo durante el uso continuado del producto y que cuando se deja de utilizar se produce una regeneración de las colonias bacterianas volviendo a los niveles habituales, tanto en cantidad como en diversidad.

Ahora bien, lo que aún está por determinar es si esta disminución podría tener efectos para la salud y en ello están los investigadores. Ya saben, en Ciencia cuando se cierra una puerta se abren mil ventanas.

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