Del mestizaje entre neardenthales y sapiens surgió, sin entrar en otro tipo de consideraciones, buena parte del humano occidental. Y con la herencia recibida parece que también alguna de las enfermedades que ahora nos afectan.

O mejor dicho, la comparación genética dice que algunos problemas que afectan a nuestro sistema inmunitario, como la depresión o el riesgo de convertirnos en adictos a la nicotina. ¿Curioso no?

Más o menos entre el 1% y el 4% de nuestro cerebro -inistimos de origen euroasiático- está poblado por genes de estos ‘rubios’ europeos. Pues bien, rastreando por estos genes neardenthales, investigadores la Universidad Vanderbilt (Nashville, EE UU)  lo han cruzado con registro clínicos y la conclusión es que “el ADN neandertal influye en rasgos clínicos de los humanos actuales”.

Obvio, pero había que probarlo. El estudio publicado en Science, afirma que existen asociaciones de esta huella en el ADN con “una variada gama de características inmunólogicas, dermatológicas, neurológicas, psiquiátricas y reproductivas”, afirma uno de los autores del estudio.

Algunas de las asociaciones curiosas afecta, por ejemplo, a los queratinocitos, células que nos ayudan a protegernos contra la radiación ultravioleta. Aunque quizá lo más sorprendente es que, de poseer esa variación genética, aumenta significativa la adicción a la nicotina (ya saben si no pueden dejar de fumar échenle la culpa a los ancestros) o influir en padecer la temible depresión.

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