Formalmente, actuar siempre dentro de los límites de lo considerado correcto éticamente tiene que ver más con lo aprendido que con lo genético. Y aunque se trate de factores que tengan que ver con el ambiente, lo cierto es que estar siempre dentro del ‘lado de la ley’ resulta estresante, y ya sabemos que lo del estrés es una cuestión física que tiene una respuesta inmediata por parte de nuestro cuerpo.

El asunto es que un grupo de investigadores se cuestionó bajo estas premisas conocer si existen los jefes perfectos, los jefes honrados con sus subordinados. Y lo hicieron en este campo, el laboral, porque es quizá donde más se pone a prueba la moralidad de los que están por encima en el escalafón.

Y las sospechas que tenemos todos, que no existe un jefe que trate siempre bien a los trabajadores no resultan infundadas. El trabajo, publicado en ‘Journal of Applied Psychology’ , sugiere que cuando una persona se porta bien todo el tiempo su mente se agota. Se somete a un continuo estrés que acaba por ‘saltarse’ las reglas y portarse mal.

“Cuando los líderes se sentían fatigados mentalmente y moralmente autorizados después de haberse comportado éticamente, eran más proclives a abusar de sus empleados al día siguiente”, asegura Russell Johnson, coautor del trabajo. Según observaron los investigadores, los abusos consistían principalmente en ridiculizarles, insultarles, ignorarles y recordarles errores del pasado.

“Para un jefe ser ético significa muchas veces renunciar a sus intereses personales y a los de la empresa”, asegura.  La solución, sencilla, para evitar esa situación estresante lo que hay que hacer es desconectar, evitar la sobregarga de preocupaciones y limpiar la mente.

Nadie dijo que ser bueno era facil. 😉

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