En lo tocante al pelo, barba y cejas y su evolución a lo largo de nuestra vida hay tanta variedad, casi, como personas habitamos en el mundo. Es lo que tiene la genética. En cualquier caso, los genes determinan patrones de comportamiento, de ahí el afán que ponen los investigadores en descifran lo se se oculta tras cada uno de ellos.

De hecho, el úliimo estudio publicado ha permitido identificar diez variaciones en su ADN que influyen en la forma, densidad y color del pelo. Y entre elllos, se ha descubierto el gen responsable de que tengamos canas -unos sí y otros no- o de los ‘cejijuntos’.

El estudio, publicadoen Nature Communications, ha permitido analizar una muestra de 6.357 voluntarios de cinco países de Sudamérica (Brasil, Colombia, Chile, México y Perú) con diferente composición genética –europea (48%), nativos americanos (46%) y africana (6%)–.

En concreto, el gen IRF4, conocido por su papel en la determinación del color del pelo, también está relacionado con las canas. Este gen regula la producción y el almacenamiento de melanina. Y las canas son ausencia de esta hormona en el cabello.

Los investigadors, además han localizado los genes que controlan el grosor y la forma del pelo de la barba, otros que están relacionados con el grosor de las cejas y el de la prevalencia de la unión de ambas cejas por el entrecejo.

El descubrimiento tiene unas indudables aplicaciones médicas -las canas se asocian al envejecimiento- y ¡cómo no! cosméticas.

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