Los ‘diferentes’ tienen menos probabilidades para subsistir en este mundo moderno. La afirmación forma parte de los estereotipos, pero a tenor de las estadísticas parece que la de que las ‘gorditas’ ni los ‘bajitos’ cuentan con las mismas probabilidades para lograr el triunfo.

Un reciente estudio publicado en el Reino Unido ha analizado los datos genéticos con los socioeconómicos de 120.000 personas y las conclusiones no dejan de ser curiosas:
Si un hombre es 7,5 cm más bajo –por ninguna otra causa además de su genética– que la media, acaba por ingresar en su cuenta corriente en torno a 1.500 libras menos por año que su homólogo más alto. Y algo similar ocurre con las mujeres que tienen un Índice de Masa Corporal (IMC) mayor, o sea, unos 6,3 kilos más.

“La mayoría de la gente asume que una menor altura y un índice de masa corporal elevado son consecuencias de una nutrición pobre y menores oportunidades en la vida”, explica el coordinador del trabajo. “Ahora hemos demostrado que hay un efecto en la otra dirección: que ser bajo y con sobrepeso pueden suponer menores ingresos y peor calidad de vida”.

Lógicamente, estamos ante puros datos estadísticos y existen numerosas excepciones a esta regla preestablecida, aunque el estudio apunta maneras, ya que pone de manifiesto por una parte la discriminación social a la que sometemos a ‘los diferentes’ y abre la puerta a un nuevo estudio, que seguro se acabará haciendo sobre si estos hechos diferenciales acaban les acaba conduciendo a la baja autoestima o incluso a la depresión.

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