De cuando en cuando, la ciencia certifica lo obvio. En este caso que los valores negativos que se instalan en una sociedad acaban por impregnar a todos los miembros de la misma y provocan graves retrocesos en la convivencia. 

El estudio ha investigado la relación de la corrupción política y el fraude con la honestidad de los ciudadanos y la conclusión que la corrupción política crea ciudadanos menos honrados. La investigación estudió el fraude y la evasión fiscal en 159 países y comprobó que las sociedades con bajos niveles de corrupción, evasión y fraude suelen contar con individuos más honestos que aquellas que tienen unos niveles altos.

Es decir, que a falta de reglas se impone la de ‘la jungla’. De hecho, en la investigación publicada por Nature se comprobó que los experimentos de recompensa arrojaban resultados preocupantes: las personas en los países con los niveles más altos de corrupción eran más propensas a hacer trampa en los experimentos.

Por colocar a los países en un ránking, los investigadores comprobaron que los países que más destacan en su relación de poca honestidad y violación de las reglas son Tanzania y Marruecos. En el otro extremo de la balanza, los países más honestos o dados a cumplir las normas son Alemania, Austria y Suecia.

Anuncios