A vueltas con el mestizaje, una vez más. Lo que somos, es decir, nuestra especie, es la consecuencia natural de la mezcla de las diferentes especies que poblaron el planeta. Ya hemos comentado en alguna ocasión que, aunque el sapiens es africano en origen, su ‘vocación’ andarina lo llevo por diferentes territorios.

Y la resultante es que, por ejemplo, que el ADN de los neandertales se encuentra en todas las poblaciones no africanas de los humanos de hoy en día. Casi un 3% de nuestros genes proceden de estos ‘primos’. Pero no solo son los únicos.

Un estudio revela ahora que los habitantes de Melanesia, en Oceanía, albergan en su genoma entre el 1,9% y el 3,4% de herencia procedente de los denisovanos, otra especie extinta de Homo de la que solo se conservan restos de un individuo hallado en Siberia.

El trabajo, además de ayudarnos a trazar las diferentes rutas de la inmigración desde África, nos ayudan a conocer más sobre los patrones de la evolución humana y de cómo la han afectado estos cruces que tuvieron lugar en el pasado.

De hecho, los vestigidos de los denisovanos entre la población mundial actua solo nos remiten a los melanesios, y esta circustancia abre una interesante incógnita. “Es una buena pregunta porque solo conocemos un homínido de Denísova encontrado en Siberia, pero está claro que había muchos más. No se sabe mucho acerca de su área de distribución geográfica. Del mismo modo, los melanesios tuvieron que llegar a Oceanía desde África, pero no estamos del todo seguros de qué ruta llevaron. Así que, aunque el hueso denisovano se encontró muy lejos de los melanesios actuales, es plausible que se cruzaran en algún momento”, añade uno de los investigadores.

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