Nos creemos, los humanos, los más adelantados del resto de las especies, pero mucho nos tememos que no. Que sin quitarnos mérito como especie evolutiva, hay otras que nos tomaron la delantera.

Los delfines, por ejemplo, millones de años antes de que nos decidiéramos bajar de los árboles, ya contaban con su propio sistema de comunicación. Un sistema que los hace únicos y diferentes al resto. El descubrimiento en un fósil de uno de estos mamíferos ha conseguido poner fecha a su desarrollo.

Estos mamíferos marinos utilizan frecuencias de sonar complejas para comunicarse entre los individuos de la especie, para cazar o para navegar. Son únicos porque solo ellos son capaces de hacerlo.

Y gracias al equipo de investigadores de la Universidad de Monash y del Museo Victoriase ha resuelto este enigma. El hallazgo ha sido publicado en ‘Royal Society Biology Letters‘. Dataron el fósil del hueso en 26 millones de años.

Para ello usaron el fósil del hueso del oído de un xenorophid (uno de los primeros odontocetos), que se encontraba en el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsonian. Usaron la tecnología de escaneo CT para observar en el interior.

“Cuando vi por primera vez en el oído interno del xenorofido, me quedé impresionado por lo increíblemente similares que eran a los de una vieja ballena dentada”, ha indicado uno de los autores principales, Travis Park.

Esto significa que incluso los más antiguos antepasados de las ballenas y delfines dentados actuales habrían sintonizado los oídos para oír el sonido de alta frecuencia que utilizan y, por lo tanto, ya tendrían la capacidad de comunicarse.

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