Los humanos utilizamos los abrazos y caricias como expresión habitual de cariño o amistad, y claro está, tendemos a pensar que todos los demas bichos vivientes tienen que aceptar, que leer correctamente, nuestras efusiones de cariño. Y va a ser que no, que cada animalico que puebla el planeta tienen sus propias maneras y, por supuesto, no tienen por qué entender lo que queremos expresar con esa tenaza que aprisiona.

Por ejemplo lo perros lo odian. Se sienten oprimidos y, en consecuencia se estresan y se ponen nerviosos. De hecho, su primera reaccióin es ponerse en posición de defensa e intentar escapar cuando los abrazamos.

Y no se trata tan solo de la experiencia de alguien que tiene mascota ‘desde siempre’, es una de las conclusiones de un trabajo de investigación realizado por el experto canino y profesor de Psicología de la Universidad de Columbia Británica (Canadá) Stanley Coren.

De hecho, según Coren, ocho de cada diez peludos se sienten incómodos. Y esa incomodidad se puede observar inicialmente con señales que nos mandan para que paremos como echar las orejas hacia atrás, cerrar los ojos o huirnos con la mirada.

Pero claro, nosotros a lo nuestro y  a continuar con la sesión de achuchones. Y ellos, vuelta a mandarnos señales  como que bostezan o levantan sus patas. Y, finalmente, se zafan y echan a correr. Rara vez, tirarán de dentellada para que los dejemos tranquilos.

Así que si pretender ser cariñoso con su mejor amigo, olvídese de invadir su espacio personal y dele una palmada, obséquiele con una palabra amable, o déle un regalo.

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