Hoy toca hablar de guapas. Es de los que pienas que “la miel no está hecha para la boda del asno”, como relata uno Cervantes en uno de los pasajes del Quijote. Y no tanto porque el asno no sea capaz de discriminar las delicatessen de lo menos refinado, si no porque, generalmente ponemos barreras y minimizamos lo que nos parece inalcanzable.

Trasladado este concepto a la belleza y al universo masculino, parece que los individuos de esta especie, al menos los más débiles, sufren una curiosa patología cuando se topan en su camino con mujeres hermosas. Se trata de la venustrafobia o caliginefobia, que se define como un persistente, anormal y injustificado miedo a las mujeres guapas.

Y no es broma, y quien la padece puede presentar síntomas como escalofríos, taquicardias, temblor en las piernas, sudoración de las manos y hasta tartamudez al encontrarse en presencia de una mujer bella.

El origen, como buena parte de los trastornos psicológicos, hay que buscarlo en el pasado, en experiencias negativas o traumáticas que hacen que el sujeto que la padece haya asociado como relación de causa/efecto el binomio belleza y rechazo.

Otros psicólogos añaden que además de la experiencia traumática hay que asociar esta patología a otros factores como la timidez, la baja autoestima e incluso el machismo.

El caso es que quien está diagnosticado con este trastorno acaba sufriendo un deterioro de su vida, de lo emocional a lo laboral, ya que ese ‘temor a relacionarse’ couna mujer guapa no solo condiciona su capacidad para iniciar una relación sentimental, si no que le ira empujando al ostracismo.

No solo no podrá trabajar con mujeres que considere atractivas, su fobia le irá evitando todo el contacto con ellas  y eso acaba generando tal frustración y aislamiento que en el mejor de los casos le conducirá a la depresión.

Anuncios