No todos los perros son iguales. Y no nos referimos solo a cuestiones de carácter. Con independencia que ya mayoría son unos ‘tragones’ de cuidado ¿no se han dado cuenta que existen razas más propensas que otras a padecer de sobrepeso? ¿Qué están más obsesionados con la comida? De hecho en Occidente, dos de cada tres peludos sufre sobrepeso.

Una reciente investigación ha puesto de manifiesto que la genética, como nos ocurre a nosotros, también es un factor que deriva en la obesidad canina. Aunque, con un matiz, hay razas más propensas que otras. Los dueños de los labradores lo saben bien, aunque quizás no conocen que una alteración genética es la responsable de su voracidad.

En el estudio comprobaron que la variante de un gen, conocido como POMC, estaba estrechamente relacionada con el peso, la obesidad y el apetito en los labradores. Según el trabajo, al menos uno de cada cuatro labradores (el 23%) portaba una copia de esta variante.

Los labradores son canes leales, inteligentes, ansiosos y entusiastas, pero sobre todo muy fáciles de entrenar, por lo que cumplen a la perfección el papel de perro de asistencia. “La comida se utiliza a menudo como una recompensa durante el entrenamiento, y portar esta variante puede hacer que los perros estén más motivados para trabajar por un bocado”, comentan los autores, que incluyeron para el estudio 81 labradores de asistencia, de los que el 76% mostró una alteración genética.

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