Después de sufrir un accidente o ser intervenidos quirúrgicamente y recuperados de las secuelas, siempre nos queda una preocupación. ¿Nos quedará una marca? que se note demasiado. Es una situación a la que, desde luego, los profesionales sanitarios nos acabamos por enfrentar. O si lo prefieren una de las complejas explicaciones que debemos de dar a los pacientes.

Otra cuestión es la aversión a las agujas que tienen determinados pacientes y el secular miedo a ser cosidos o grapados en directo. Por ello, y quizás nos hacemos eco de esta noticia, la salida al mercado de ZIPLINE, una innovadora tecnología para cerrar especialmente heridas quirúrgicas, que se ofrece como una solución indolora a puntos y grapas.

Ante estas dos soluciones habituales en cualquier centro sanitrario, hay que decir que en términos cosméticos, las suturas son mejores que las grapas, pero aún así, salvo determinado tipo de suturas, el resultado casi siempre salta a la vista.

Esta nueva ‘cremallera’, aseguran sus fabricantes minimiza las secuelas. Se compone de 2 tiras adhesivas y varias tiras de plástico para unir la herida. Se coloca la tira adhesiva a ambos lados de la incisión, luego cierra la brecha de la herida por medio de la tiras de plástico las cuales no pueden aflojarse por si mismas.

Este método reduce el riesgo de infección, ya que es un procedimiento no invasivo, sin duda su facilidad de uso es mayor que el de metodologías anteriores.

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