No solo los humanos sufrimos las consecuencias del cambio climático, que por cierto provocamos. El efecto sobre los ecosistemas se cobra una alta factura en todas la especies, que en el mejor de los casos se ven obligadas a emigrar buscando territorios ‘amables’.

Es el caso del camachuelo trompetero, un pequeño pájaro de la familia de los jilgueros que se asienta desde hace años en la Península. Suele habitar en zonas desérticas o semidesérticas, aunque suele anidar en las ramblas o en los manantiales.

Pero gracias a la paulatina desertización que sufre España, estos pajarillos han encontrado nuevos hábitats para colonizar la costa mediterránea española, especialmente en Almería y Alicante, aunque también se han localizado individuos en el Delta del Ebro y las Islas Baleares que comienzan a formar poblaciones estables.

A pesar de ello y por las peculiaridades a la hora de anidar, lo hacen en el suelo bien protegidos por matorrales o en oquedades o grietas, resulta una presa fácil para los predadores, que amenazan considerablemente la supervivencia de la especie.

También es objeto de atracción para los humanos, ya que se puede reproducir en cautividad y se suelen cruzar con los canarios para producir una especie de híbridos que tienen buena salida en el mercado, lo que le convierten en una especie amenazada.

Anuncios