Vivir en un dilema es una de nuestras aficiones favoritas. Y solo es es cuestión de que el hombre moderno disfrute viviendo en el agobio permanente, que también. Con cierta frecuencia, sobre todo en las tardes o noches de aburrimiento nos planteamos disquisiciones acerca de nuestra existencia, preguntas del siguiente tenor: ¿Qué es mejor? salvar a cinco personas a costa de matar a una o no evitar la tragedia y dejar que mueran los seis.

Desde luego todo un dilema que tiene que ver con una cuestión ética, sin duda. El caso es que la pregunta debe de ser más frecuente de lo que creemos porque un grupo de investigadores de la Universidad de Oxford, Reino Unido y Cornell, Estados Unidos han intentado desvelarlo.

Como pueden imaginar el asunto tiene que ver con la ética de una sociedad y poco con el instinto de supervivencia de la especie. En psicología, aquellos que toman una decisión pensando en el mal menor o si lo prefieren, el que sea beneficiosa para la mayoría se les determina consecuencialistas.

En cambio, se determinan Deontologistas a los que bajo ningún concepto consideran la hipótesis del mal menor. En el caso del pensamiento aquellos que ni se les pasa por la cabeza en matar a un semejante.

Los resultados del estudio arrojaron que solo el 30%  de la gente apoyaría sacrificar a una persona, aunque a cambio se salvaran otras. Vamos, que lo de la selección natural no va con nosotros. Además el estudio explica que las personas con este punto de vista son más confiables para los demás. Los consecuencialistas son gente que no es tan aceptada por la sociedad.

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