¿Quién no tiembla con la visión del ‘Joker? aunque les parezca mentira, los payasos, por mucho que nos esforcemos en ‘pintarlos’ de personajes simpáticos que atraen la atención y el disfrute de los más pequeños y los colemos en todas las fiestas de cumpleaños son los responsables de una fobia: la coulrofobia.

Un miedo que se nos incrusta en el subconsciente y que puede acompañarnos durante toda la vida. La padece cerca del 2% de la población mundial y suele originarse durante la infancia, como no podría ser de otro modo.

Los pacientes que han sido tratadas de esta fobia social coinciden en señalar que el elemento que más terror les provoca es el maquillaje excesivo, a menudo acompañado de la nariz roja y del color extraño del cabello, que les permite ocultar su verdadera identidad.

Es decir, que nos perturba el miedo a lo desconocido y en particular ver un cuerpo común con unos rasgos faciales poco familiares. Tanto es así que un estudio que se realizó en la Universidad de Sheffield reveló que a los niños les asusta que las habitaciones de los hospitales estén decoradas con payasos y recomienda cambiar sus imágenes por otro tipo de animales menos ‘agresivos’.

Un miedo que genera estrés, es decir dispara la liberación de adrenalina y liberación de cortisol, dos hormonas que en grandes cantidades pueden acabar marcando nuestra personalidad en el futuro (que dejan secuelas).

Anuncios