Si nos adentramos en el mundo de los dinosaurios, seguro -los más peques desde luego- que si preguntamos por el más fiero les asalta la imagen del Tyrannosaurus rex (T-Rex). Qjuizá uno de los depredadores más temibles con los que nos ha obsequiado la Naturaleza.

Los paleontólogos han determinado que, de acuerdo con los nuevos fósiles encontrados, su evolución hasta convertirse en el ‘Godzila’ de la prehistoria se produjo de una manera bastante rápida. Todo gracias al hallazgo de nuevos fósiles de una especie de dinosuarios bautizados como Timurlengia euotica, datados en unos 90 millones de años, que dan nuevas explicaciones de la transición al Rex.

Estos nuevos ejemplares fueron descubiertos por Hans Sues, director del departamento de paleobiología del Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian y  Alexander Averianov de la Academia Rusa de las Ciencias en el desierto de Kyzylkum, Uzbekistán.

Su análisis determinó que se trataba de una especie desconocidos hasta ahora y que estaban emparentados con el T-Rex, pero no son su antepasado directo. Timurlengia tenía el tamaño de un caballo, pesaba más de 300 kilogramos y gracias a sus patas largas era un poderoso corredor.

Más allá de su descripción, los científicos entienden que “los tiranosaurios tuvieron que ser más inteligentes antes de poder ser más grandes”, y en este sentido, esta nueva especia ya había desarrollado la capacidad escuchar sonidos de baja frecuencia y que le daba enormes ventajas sobre el resto a la hora de cazar o protegerse de otros depredadores.

Para los investigadores esta, la del desarrollo de los sentidos, es una cualidad indispensable para auparse en la cadena trófica, un hecho que, a su vez, les permitiría en un segundo estadio crecer de tamaño.

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