Dicho así puede parecer un slogan más o menos religioso, pero tiene que ver con la psicología emocional de los humanos. Más o menos la teoría viene a decir que la cercanía de la muerte provoca “un terror inconsciente” y un aumento en las emociones positivas como forma de protección (teoría del manejo del terror).

Aunque hay científicos que matizan y afirman que los escenarios de muerte nos acercan a rememorar en nuestra mente las emociones más importantes que experimentamos: el amor y el perdón.

El caso es que estas teorías han sido confirmadas en un macabro trabajo realizado por los investigadores Sarah Hirschmüller y Boris Egloff. Ambos comenzaron por ‘coleccionar’ los mensajes que dejaron escritos 417 condenados a muerte en Texas (Estados Unidos), entre 1982 y 2016.

Analizando el uso de palabras positivas encontraron que estas eran un 9,64 %, muy por encima de las que tenían una connotación negativa: 2,65 %.  Una buena parte pedía perdón por los crímenes cometidos y mayoritariamente incluían palabras de amor para sus familiares.

Comparando estos resultados con textos escritos por personas normales (blogs, novelas, diarios…) encontraron que el porcentaje de vocablos positivos disminuía al 2,74 %.

Ya ven, parece que eso de la contrición y marcharnos en paz anida en lo más profundo de nuestro ser y que nada tiene que ver con la educación religiosa. ¿O Sí?

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