Aunque dicho así, de manera rápida, podría sonar bien, lo cierto es que eliminar los residuos radiactivos lanzándolos al Sol para que allí se incineraran es una solución llena de problemas. El primero, también de sentido común, es que mandar un cohete al espacio no está exento de problemas y el riesgo del accidente no es pequeño.

En ese caso, la solución se tornaría en un grave problema.Si explotara el cohete provocaría un desastre ambiental de incalculables dimensiones. La basura llegaría al océano o quedaría suspendida en el aire durante millones de años. Casi mejor no imaginarlo.

Bien, pero pensemos en que solventamos el problema de la seguridad. En este caso, la única solución posible para que esos residuos dejaran de ser peligrosos es enviarlos directamente al Sol. En ese momento, la basura nuclear dejaría de ser peligrosa.

Es decir, habría que construir una nave que se dirigiera para estrellarse contra el astro rey. Pero resulta que físicamente resulta que para ser atraído por la órbita solar, necesitaríamos lanzarlo lejos del Sol, donde alcance una velocidad orbital muy lenta, para después acelerarlo de nuevo y conseguir que empiece a caer hacia la estrella.

O sea que es posible, al menos en teoría, porque lo cierto es que ninguna de las sondas espaciales enviadas han conseguido llegar de momento al sol.

¿Será por dinero? Nos tememos que sí, habría que gastar más dinero de lo actualmente presupuestado solo en pruebas de lanzamientos.

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