Agua sin bacterias gracias a un dispositivo que apenas tiene el tamaño de un sello. El proceso no dura más de 20 minutos, y las pruebas se han realizado con éxito para la eliminación de tres tipos de bacterias.

Se ha desarrollado en la Universidad de Stanford y según publica  Nature, es una solución a medio plazo para transformar el agua de ríos y manantiales en agua potable de forma casi inmediata.

El mecanismo es sencillo, se trata de un material hecho con cobre y un compuesto químico que reacciona ante la luz solar liberando peróxido de hidrógen y otro tipo de productos que matan a las bacterias que hay en el agua.

El procedimiento es rápido y evita ese paso más lento de hervir o de usar radiación ultravioleta para potabilizar el agua. Ahora bien, no se trata de la solución definitiva, ya que hay más de tres bacterias que hacen que un agua no se pueda beber.

Además, la contaminación no solo depende del efecto de estos microorganismos.

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