Si nos dejamos llevar por las tendencias…. La ginebra y su multitud de variedades se ha hecho un hueco entre la elección de los noctámbulos y adictos a bares y demás tugurios. Ha aumentado tanta la oferta que cuando uno pide un gin tonic, más vale llevar encima la guía de turno.

Ahora bien, la mayoría de nosotros nos resistimos a que nuestra copa deje de estar ‘adornada’ por la rodaja de limón. Para este brebaje y para otros cuantos. Ahora bien, ¿es sano añadirlo a nuestra mezcla?

Hace unos cuantos años, en 2007, el Journal of Environmental Health, publicó un estudio que hizo estallar la polémica ya que ponía de relieve la cantidad de bacterias presentes en una rodaja de limón. Y la polémica estalló, logicamente, porque el muestreo se había realizado entre limones servidos en restaurantes.

Más allá de si el estudio era riguroso o no, lo cierto es que este asunto hace que nos replanteemos, en general, si la manipulación de alimentos frescos en bares y restaurantes ofrece las suficientes garantías para la salud.

En este sentido, allá van unas recomendaciones básicas: Que los limones pases tres días a temperaturas inferiores a los 3 grados centígrados, que esa temperatura no la resisten una buena cantidad de microorganismos. Y que antes de servirlas, se laven abundantemente y se raspe la primera capa de su corteza.

Con estos simples consejos podremos tomar en nuestras bebidas la rodaja de limón con las suficientes prevenciones para evitar riesgos.

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