En apenas unas décadas, los humanos cambiarán la forma de practicar el sexo. Ya lo anticipaban en ‘Barbarella’ y su máquina sexual. Pero no se me agobien, que seguirá habiendo sexo entre nosotros.

Lo que pasa, y al ritmo en el que está evolucionando la maternidad en los países desarrollados, es que va a cambiar el concepto de fecundación. Así, cuando una pareja decida que es el momento oportuno de la progenie, lo habitual será acudir a las fecundaciones ‘in vitro’ o formas artificiales, donde se conseguirán hijos a la carta.

Y aquí es donde podremos dar ese salto evolutivo. Poder elegir el color de ojos o el de pelo y, por otra parte, conseguir individuos inmunes a determinadas enferemedades, sin duda, nos encaminan hacia una nueva especie. Al menos, en la parte rica del planeta. Y todo gracias a los avances en los avances en genómica, células madre y diagnóstico genético preimplantacional (DGP).

Pero como decíamos líneas atrás, para los obsesos, los humanos seguiremos teniendo sexo por placer. Aunque claro, al quitar el ‘acicate’ de la paternidad o maternidad, seguro que la media en la práctica descienda de manera vertiginosa.

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