Ciertamente, entre los humanos y en lo tocante al paladar existe la subespecie de los ‘ratones’, los devoradores de queso. Aquellos que si les dieras a elegir a quedarse con un único alimento con el que vivir el resto de su vida elegirían el queso.

Y claro, a partir de ese momento, llegan los aguafiestas y comienzan a desprestigiar a la vianda por su contenido en grasas y demás. Pues sepan que un equipo de científicos de la Universidad de Copenhague ha concluido que una dieta rica en queso podría ser buena para la salud. Y no necesariamente bajo en grasas.

El experimento consistió en dividir a los participantes en tres grupos, uno que comiera 80 gramos de queso de alto contenido en grasas cada día, un segundo ingiriendo queso bajo en grasas y el tercero no comió queso, sino 90 gramos de pan con mermelada cada día.

De entrada, ninguno de los tres grupos aumento significativamente sus niveles de colesterol malo, el LDL, ¿Y del HDL? o sea el colesterol bueno. Pues sí, los que se dieron el gusto de comer queso rico en grasa contaban con mejores niveles.

Eso sin contar que comer queso aumenta el número de bacterias que aumentan el metabolismo, o sea, que nos ayudan a deshacernos de los quilos de más.

Ya ven, la vida no es como temíamos, así que ha disfrutar de su tabla de quesos.

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