No somos expertos oledores, pero la verdad es que nos pasamos el día con el ‘morrillo’ hacía arriba intentando captar aromas. Y si este ‘exceso’ lo trasladamos a cuestiones de infidelidad, lo de pasar la nariz por la ropa de nuestra ‘costill@’ por si devanea con otr@ es una práctica común.

Y no solo es patrimonio de ‘celosas’, también a ellos les da por buscar el ‘aroma’ de la traición. El aroma y rebuscar entre cajones, objetos personales y demás para tener la prueba que consume la tragedia.

Y como el hábito hace al monje, ya hay científicos que se han puesto manos a la obra para desarrollar el método científico para detectar a los infieles. De entrada, dos piscólogos norteamericanos nos dicen que miremos los dedos de nuestra futura pareja y si comprobamos que el dedo índice es más corto que el anular, su contrari@  posee unos niveles altos de testosterna, lo que se relaciona con conductas promíscuas.

Aunque seguro que este dato lo refutaran otros científicos, ya tiene un ‘juguete’ para entretenerse durante los procesos de cortejo.

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