¿Adaptación natural a las condiciones adversas o modificación genética? Un arroz que crece en agua salada o tierras altamente salinizadas echa una paletada de carbón al encendido debate entre protectores y detractores de los transgénicos.

Quienes han probado su sabor, aseguran que no encuentran la diferencia con otros arroces cultivados de manera natural, y aseguran que estas semillas son la alternativa más razonable para volver a cultivar arroz en zonas donde el aumento de la salinidad convierte los territorios en desiertos.

Casi una cuarta parte de las tierras de regadío sufre la salinización del suelo a causa de las malas prácticas de riego. A este dato hay que añadir que el aumento del nivel del mar está provocando la infiltración del agua salada.

En los invernaderos de la Universidad de Blumwald (EE UU) se trabaja en poner a punto estas semillas que han recibido genes de plantas halófitas que toleran la sal (también se experimenta con el trigo,cebada o algodón)

Ahora bien, al margen de las dudas razonables o no sobre los efectos de los alimentos transgénicos pueden provocar en los seres que los coman, los detractores argumentan que la solución no pasa por ‘crear’ nuevas plantas si no por modificar y erradicar los malos hábitos de cultivo que están convirtiendo en estériles a la tierra.

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