A estas alturas no nos vamos a poner a defender las bondades de la ingesta de ajo en las comidas ni sus propiedades anticancerígenas o para contener el aumento del colesterol. Así que asumido que es bueno para la salud, allá va un consejillo para eliminar el pero… es decir, el reparo que algunos poner para no incluirlo en su dieta: el olor que impregna el aliento.

Los principales compuestos responsables de este olor son el disulfuro de dialilo, el disulfuro de alil-metilo, el mercaptano de alilo y el sulfuro de metilo alílico. Así que determinada la causa, unas investigadoras se propusieron encontrar el antídoto más eficaz.

Tras el estudio y las pruebas realizadas, concluyeron que la solución más rápida y efectiva pasa por masticar hojas de yerbabuena.“La lechuga cruda, la manzana cruda y las hojas de yerbabuena disminuyeron de forma significativa todos los compuestos volátiles que generan el aliento a ajo”, se observa en las conclusiones del estudio.

Sin embargo, “Un mayor nivel de desodorización en todos los compuestos volátiles se observó con el consumo de hojas de menta”. se detalla más adelante.

Las bebidas de menta y manzana no disminuyeron tanto el volumen de compuestos volátiles como estos mismos elementos ingeridos de forma masticada.

Así que, ya sabe, después de un ‘atracón de ajo’, pequeño postre en forma de manzana o de hojas de yerbabuena.

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