Todos somos iguales…sobre el papel, porque si lo hacemos mirando el código genético comprobaremos que no, que somos una combinación de los genes papá y mamá, y estos se reparten de manera desigual.

O si lo prefieren, heredamos de nuestro progenitor masculino una parte y otra del femenino. Y en este reparto de la herencia, lo curioso es que en lo tocante a la inteligencia, dependemos mayormente de lo que nuestra madre nos ha querido transferir.

Según un estudio del que se ha hecho eco diario británico The Independent, la inteligencia -la futura nuestra- se aloja en el el cromosoma X, y este existe en partida doble en las mujeres. Eso por una parte, y por otra, porque según este estudio, este gen es de los que solo se activan si su procedencia es de la mama, ya que en la versión masculina se quedan inactivos durante el desarrollo del bebé.

Y como casi siempre, la prueba se obtuvo en un experimento con ratones, donde comprobaron que aquellos roedores que habían sido modificados genéticamente para poseer una dosis extra de genes maternos tenían un cerebro más grande.

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