Lo de la limpieza buco dental no tiene vuelta de hoja. No hacerlo es un foco potencial de enfermedades. Ahora bien, ¿está seguro de que guarda el cepillo en las mejores condiciones? Seguro que muchos no piensan en ello y se limitan a dejar el artilugio sobre un vaso vacío.

Y este es el primer error. Ya que el cuarto de baño suele ser el espacio de su hogar donde más gérmenes, bacterias y hongos habitan. Además, es de los que tienen cuidado y limpian a conciencia el cepillo después de su uso. Seguro que no.

Así que vayamos por partes. Es conveniente lavarse las manos antes de usar el cepillo para evitar que las bacterias pasen de tus manos al cepillo. Del mismo modo, después de la operación limpieza hay que lavar el cepillo bien con agua caliente para eliminar todo rastro de bacterias.

Y, luego de secarlo bien, procura no dejarlo al aire, sino bien guardado.

Por último, por mucho cariño que lo cojas, procura cambiarlo cada cierto tiempo, mas o menos cada tres meses, que las cerdas del cepillo acaban ‘contaminándose’ de todo tipo de gérmenes y ya se sabe “que por la boca muere el pez”.

Siguiendo estas normas mínimas estaremos previniendo el contagio de muchas enfermedades.

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