rata-sciencie-cosquillas

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¿Quién sea inmune a las cosquillas que levante la mano? Vale, pues sepa que la sensación placentera que siente se debe a la activación una hormona, la dopamina. Ahora bien, más allá de esta secreción, tanto su función como sus mecanismos neurológicos son un enigma para la ciencia. Y, pásmense, que no es una reacción humana. También los roedores son proclives a esta reacción neuronal.

Otra cosa es que sus risas las emiten en forma de ultrasonidos, es decir, que los humanos no las percibimos. Y como nos ocurre a nosotros, solo disfrutan de ellas cuando están de buen humor y resultan una molestia cuando están estresadas. Pero volvamos a la investigación. Según los científicos, la corteza somatosensorial -en la que se encuentran las neuronas de las cosquillas- puede jugar algún papel en el estado de ánimo. Y esto es lo novedoso, porque hasta ahora se asociaba esta zona del cerebro a la sensación del tacto.

Los investigadores descubrieron que las ratas mostraron mayores niveles de risa acompañada de mayor actividad neuronal en las capas profundas de la corteza somatosensorial cuando se les hacía cosquillas. Sin embargo, cuando las ratas se encontraban ansiosas, por ejemplo cuando se las colocaba en lo alto de una plataforma elevada que las atemorizaba, la risa provocada por las cosquillas y la actividad neuronal se suprimían de forma significativa.

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