captura-de-pantalla-2016-11-08-a-las-16-12-03

Desde hace décadas se afirma que los humanos somos capaces de reconocer las emociones mirando al rostro. Una idea asentada en la década de los sesenta y que ahora se ha puesto en entredicho.

De hecho, una investigación reciente prueba que no existe una emoción universal que todos podamos identificar de manera automática. Publicado en la revista PNAS, en estudio analizó a un grupo de adolescentes españoles y de Oceanía y las reacciones de su rostro asociándolo a emociones.

La comparación arroja que todos identificaban sonrisa con felicidad, pero en cambio, el ceño fruncido o la expresión neutra fue interpretada de manera diferente por los grupos. De hecho, lo que para nosotros los occidentales es sinónimo de miedo, para los oceánicos representa miedo.

Y aunque les pueda parecer este estudio como lógico y como parte de los elementos culturales a la hora de reconocer las expresiones, la investigación es una mala noticia para todos aquellos que trabajan en tecnologías que reconocen las emociones o fabricantes de robots, ya que introduce factores importantes a la hora de crear sus ingenios de inteligencia artificial.

Anuncios