taste-buddy

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Lo de los sabores de los alimentos es un elemento que complica, y de qué manera, a los que hacen dieta y también a los más peques. No hay nasa tan trabajoso que intentar que los niños se coman la verdura o nada tan titánico como que un adicto al dulce se retenga cuando está dieta de atiborrarse de chuches,

Así las cosas, y en vista de lo complicado cambiar los sabores de los alimentos, a unos científicos se les ha ocurrido una idea ‘alocada’, diseñar una cubertería que engañe al cerebro y nos haga creer que comemos algo con otro sabor.

El dispositivo diseñado tiene forma de pinza y produce las señales estimulantes a nuestras papilas gustativa. Para aumentar el dulzor, el dispositivo se calienta rápidamente y estimula los receptores gustativos que reaccionan al calor.

El procesador cuenta con un canal, llamado TRPM5, que cambia la temperatura de la lengua de 25 a 40 grados centígrados. Por otra parte, emite también una corriente eléctrica débil que se dirige a las papilas responsables de percibir los sabores salados.

Y con su puesta en marcha, el brócoli, por ejemplo, podrá saber (simuladamente) como una tarta de chocolate.

Los autores del prototipo ya están trabajando en una cuchara . A Taste Buddy, como han bautizado al experimento, le todavía un largo trecho por recorrer.

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