Sexo y cambio climático

Sexo, sexo y sexo… ¿Habrá un tema que concite tanto consenso entre el género humano? Es posible que no. Así que como nos interesa el tema allá va la última hipótesis, que además está teñida de ecologismo: el cambio climático afectará, y para mal, a la vida sexual de los habitantes de la Tierra en un futuro no muy lejano.

Al menos, ese es el punto de partido de una tesis publicada en el National Bureau of Economic Research, que sugiere que los veranos tórridos que se avecinan si no invertimos el proceso de calentamiento global del planeta serán el peor escenario para las prácticas sexuales.
En concreto, los investigadores -economistas- proyecta los efectos que el cambio climático puede tener en la tasa de natalidad. Y tirando de estadística, comprobaron que los días donde el mercurio superan los 27 grados centígrados viene acompañados de considerables descensos en el índice de natalidad  -lógicamente resgistrados en los 9 meses siguientes-. Nada menos que un descenso del 0,4 por ciento de los nacimientos.

Los datos analizados se circunscriben a los Estados Unidos, ciudadanos a los que parece que el calor les motiva menos para la práctica del sexo. Los autores han analizado los nacimientos registrados en Estados Unidos entre 1931 y 2010, y concluyen que el descenso de los índices de natalidad es bien sencillo: “Las altas temperaturas provocan que la actividad física sea mucho más incómoda”, explica.

El estudio no tiene desperdicio (léanlo clicando el link) y aunque no está, de momento avalado, por otros o por la comunidad científica, parece un nuevo argumento para quienes defienden que con la Naturaleza no se juega y que es mejor no jugar con el cambio climático.

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