tiburon

Alejen las terribles imágenes de las fauces de un tiburón atacando en un plácido bañista en las costas y comiencen a verlos como una ayuda para combatir el Párkinson, una de las enfermedades más incapacitantes de la vida moderna y que afecta a uno de cada 1.000 personas en el mundo.

Los avances e investigaciones médicas han comprobado que una sustancia que portan en sus hígados estos temibles escualos -bueno no en todos, pero sí en alguna de sus especies- podría convertirse en un medicamento paliativo del Párkinson. Se trata de la escualamina, un compuesto químico, que puede reducir los efectos nocivos de este mal.

El estudio publicado en PNAS analiza los efectos y los mecanismos de acción de este compuesto que consigue inhibir los procesos que llevan a una proteína a degenerase y provocar el Párkinson. Es decir, que aporta luz para descubrir la fase molecular de esta enfermedad y por lo tanto ayudar a desarrollar fármacos para su tratamiento.

De momento, el párkinson no tiene cura, tan solo se han conseguido desarrollar tratamientos sintomáticos.

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