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No se trata del manido debate de género acerca de quién conduce mejor. Lo padece casi un tercio de los conductores, seguramente porque se sacaron el carnet por necesidad o presión social, y ninguna estadística se refiere a esta enfermedad como causa/atenuante de los accidentes de tráfico en calles y carreteras.

Se trata de la amaxofobia, un trastorno psicológico que puede convertir algo tan simple como atravesar una rotonda en un grave problema que te paraliza, porque este es su principal síntoma: una crisis de ansiedad aguda que nos bloquea al volante.

Sin entrar en las causas, que son múltiples y variadas y no siempre tienen que ver con malas experiencias pasadas conduciendo, lo importante es saber que este trastorno que provoca tantas sensaciones negativas y físicas -hipertensión, taquicardias, hiperventilación… – se puede superar.

Como cualquier fobia, los tratamientos deben de realizarlos los especialistas y nunca por voluntariosos o no tanto conductores amigos que intentan sentarnos ‘a la fuerza’ en el asiento del conductor y ‘reeducarnos’ en el manejo del auto.

Los miedos y los mecanismos corporales y cerebrales de respuesta forman parte de nuestra naturaleza y han de ser tratados por un especialista.

Así que ya sabe, si observa en carne propia o ajena este tipo de sintomatología, olvídese de recetas caseras y vaya a su medico. Que la letra no siempre con sangre entra.

 

 

 

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