Decimos de ellos que sólo les falta hablar y muchas veces cuando nos dirigimos a nuestros peludos lo hacemos como si se tratarán de humanos, incluso hay quien lo hace cómo si fueran bebés. Esta manera de entablar lazos con ellos, en ocasiones, es un dardo que se vuelve contra los propietarios. Siempre hay algún gracioso que intenta afear nuestra conducta recriminándonos que se trata de animales y no de personas y que ese modo de interlocución es impropio.

Pues sepan que no, que no solo no es impropio, sino que es el tono adecuado. Así que para los que les lancen invectivas sobre este asunto, ahí van unos cuantos argumentos científicos difícilmente refutables.
El primero es que los perros entienden nuestras palabras, de hecho es la especie animal que mejor entiende el lenguaje humano. Una habilidad que han logrado gracias a cohabitar con nosotros durante miles de años. El segundo es que cuando son cachorros hay que dirigirse a ellos con palabras y frases cortas y en un tono un poco agudo para que captar su atención y que nos entiendan -lo que resulta vital en esta fase porque es cuando se produce todo el aprendizaje.
¿y no es así como nos dirigimos a los bebés?
El estudio al que nos referimos es empírico ha sido publicado en Proceedings of the Royal Society B, y realizado por el especialista en bioacústica Nicolas Mathevon y sus colegas de la Universidad de Lyon en Saint Étienne, quien concluye este tipo de lenguaje y tono para dirigirnos a los cachorros son más que útiles para adiestrarles en el conocimiento de las emociones humanas.

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