obesidad y recaidas

La obesidad es uno de los graves problemas para las sociedades modernas, de eso no cabe ninguna duda. Un problema que se agrava cuando se llega al episodio de mórbida. Entonces, la cirugía se antoja como la única solución posible. Ahora bien, pasar por un quirófano para quitarse el exceso de grasa nunca será una solución definitiva, más bien se trata de un parche radical que ayuda al presente. Que no es poco.

Pero el futuro dependerá de algo básico: cambiar los hábitos de vida, incluidos lógicamente los alimentarios. De hecho un estudio subraya que de promedio, 3 de cada 10 pacientes que se someten a una solución quirúrgica para eliminar su sobrepeso acaban recayendo y ganan buena parte de su peso dentro de los cinco años que siguen a la intervención.

Unas cifras realmente preocupantes teniendo en cuenta que pasar por un quirófano no es plato de gusto. Las causas, cómo no, que los pacientes no cambian a pesar de las recomendaciones y siguen comiendo mal y, por otra parte, que la norma es la ausencia de actividad física.

Las operaciones, básicamente, consisten en reducir el estómago de los pacientes y las dos técnicas más utilizadas son el bypass gástrico laparoscópico y la manga gástrica laparoscópica. Y parece que no son iguales, el estudio subraya,  que 2 de cada 10 de los que se hacen un bypass vuelven a ganar peso y 4 de cada 10 de los que se someten a la manga engordan.

Para evitar las recaídas, los investigadores y los médicos en general subrayan que antes y después de la operación, los pacientes deben de contar con un trabajo previo realizado por profesionales para cambiar sus hábitos. Puede parecer obvio, pero a tenor de las recaídas no lo parece tanto.

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