Category: Hijas de Hipatia


Cumplimos tres años. Foto de Alvimann

Cumplimos tres años. Foto de Alvimann

Cuando hace tres años y unos meses comenzábamos a poner en marcha esta revista (que aun no se llamaba Más que Ciencia: estaba aun sin bautizar), no teníamos muy claro que la particular mezcla de difusión científica rigurosa (avalada por el equipo de científicos) con estilo más o menos desenfadado e, incluso, con ciertos toques de ironía fuese a tener una acogida aceptable entre los lectores. Menos aun, imaginábamos que aquí seguiríamos tres años después de abrirlo al público aquel 11 de noviembre de 2010. Y aquí estamos, celebrando una vez más nuestro cumpleaños con un repaso a lo que han dado de sí estos últimos doce meses.  Seguir leyendo

Foto de Alvimann

Hace ya dos años que salimos a la luz. El 11 de noviembre de 2010, un ilusionado equipo de científicos y periodistas hacíamos público este blog con la intención de difundir historias de ciencia de forma sencilla, sin por ello perder rigor. En el tiempo transcurrido, Más que Ciencia ha ido creciendo, sin prisa pero sin pausa, añadiendo secciones (y las que aun esperan su momento) y haciéndose un modesto nombre (o eso nos gusta creer) entre los medios de difusión científica en castellano.

Así, este sitio sigue creciendo en número de visitas (el mes pasado fue, sin ir más lejos, el que más obtuvo) y ya está asentado en más de 20.o00 mensuales, más del doble que hace un año, cuando celebrábamos nuestro primer aniversario. Asimismo, hemos recibido un premio que nos hizo especial ilusión: el de la categoría de Divulgación en los Premios de la Salud 2012, que concede Caja Rural de Granada. También nos compensa parte del esfuerzo diario comprobar que Más que Ciencia aparece listado en el puesto 18 entre los blogs de ciencia de la plataforma e-Buzzings y que, hace unos días, quedásemos entre los 50 mejores, según los lectores, de los premios Bitácoras (concretamente, en el puesto 39, un par de posiciones mejor que el año pasado: gracias a quienes nos votasteis. El año que viene, a ver si nos lleváis a la final).

Por supuesto, que una editorial como Silente decidiese publicar un libro con lo mejor que hemos publicado aquí (con versiones extendidas de esos artículos) es otro motivo para continuar dedicando parte de nuestro tiempo a este proyecto.  Seguir leyendo

Pasó a la historia como la precursora de la ciencia de la economía doméstica, un área donde se combinan aspectos como la cocina, la nutrición, el abastecimiento de agua, la higiene y la salud. Nació en Masasachusetts en 1842, en el seno de una familia de profesores que implementaban sus ingresos con una pequeña granja y tienda, donde Ellen Swallow Richards contribuía al sustento familiar.

A pesar de tener marcado un futuro como ama de casa en el medio rural del este de EE UU, la curiosidad y sus inquietudes la animaron a completar su formación académica y ahorrar para poder ingresar en la Universidad. Trabajando como profesora particular y limpiando casas, además de sus ocupaciones en el negocio familiar, Ellen logró reunir el dinero suficiente (300 dólares) para ingresar a los 25 años en el Colegio Vassar (era de las pocas instituciones que aceptaban mujeres en su alumnado) para cursar estudios de Astronomía y Química.

Su brillante currículo le permitió ingresar en el MIT (el Instituto Tecnológico de Massachussets), convirtiendóse en la primera mujer de esta institución en conseguir el grado en Química, aunque no le permitieron doctorarse.  Seguir leyendo

Mary Anning, la dama del Jurásico

Cuando apenas contaba 15 meses, sobrevivió a un rayo que cayó en un olmo donde se cobijaban tres mujeres y el bebé. Desde entonces, los vecinos de Lyme Regis (Dorset, Inglaterra) atribuyeron la inteligencia y personalidad de la pequeña Mary Anning, quizás la paleontóloga más famosa de la historia, a este milagroso suceso.

Nació en 1799 en el seno de una familia de protestantes no angliganos muy humilde que completaba sus ingresos recogiendo fósiles en la costa de este condado inglés para vendérselos a los turistas. Como religiosos disidentes, padecieron durante toda su existencia la discriminación de vecinos y sociedad anglicana de su época.

A la muerte del progenitor, Mary, la mayor de los hijos supervivientes del matrimonio, y su hermano Joseph continuaron con su trabajo de búsqueda de fósiles para ponerlos a la venta en un tenderete situado enfrente del hostal más famoso de esta localidad, donde acudían a veranear las clases altas británicas. Este tipo de coleccionismo era una actividad muy en boga a finales del XVIII y principios del XIX y constituyó la base de un pasatiempo que acabó por convertirse en ciencia al comprobar cómo estos restos prehistóricos ayudaban a explicar la geología y la biología.  Seguir leyendo

Foto quimicaconciencia.edublogs.org

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A diferencia de otras mujeres, Lise no tuvo problemas para acceder a una formación de ciclo superior, pero en cambio, tuvo que padecer el hecho de haber nacido judía en el centro de Europa. Vienesa de nacimiento, Lise Meitner (1878-1968) tuvo la fortuna de acceder a la secundaria y después a la universidad en un momento favorable, ya que un cambio en las leyes educativas austriacas levantaron la mordaza que impedia a las mujeres cursar estudios medios y superiores.

Esta circurstancia la permitió graduarse en Física y doctorarse en esta especialidad a los 26 años. Desde el comienzo se decantó por profundizar en el mundo de la radiactividad y una vez doctora, se trasladó a Alemania a implementar su conocimiento en este campo como ayundante del profesor Planck —consiguiendo medir la longitud de onda de los rayos gamma— y como colaboradora de Otto Hahn, un químico que trabajaba para el instituto de Emil Fisher. Ahora bien, en Alemania comenzaron sus problemas, primero por ser mujer y luego por sus orígenes semitas. Seguir leyendo

Caroline Herschel: el sueño de Andrómeda

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Mirar a las estrellas y dejarse fascinar por las constelaciones estaba al alcance de cualquiera, pero fueron pocas, muy pocas las mujeres que pudieron dedicarse a esta actividad con intenciones científicas. Las trabas puestas a las mujeres para acceder al conocimiento astronómico hicieron esperar hasta bien entrado el siglo XVIII (1786) para que una de ellas descubiera un cometa.

Nacida en Hanover (Alemania, entonces Prusia) en 1750, hija del director de la banda de la Guardia Hanoveriana y hermana de un gran astrónomo, Carolina Herschel (15 años mayor que ella), compartió con su hermano la pasión por explorar el Universo. La vida de ambos, hasta cierto punto corrió en paralelo. Seguir leyendo

Pasó un largo paréntesis en el anonimato por su condición femenina, aunque hoy en día se la reconoce como una de las pioneras de la entomología moderna. Naturalista, exploradora y pintora, Anna Maria Sibylla Merian nació en Fráncfort un 2 de abril de 1647.

Sus pasos estuvieron orientados desde la infancia hacia el mundo de la pintura, por herencia paterna, y hacia el de los insectos, por vocación personal. Hija de un conocido grabador e hijastra de un también conocido pintor de naturaleza, a los 13 años dominaba la técnica del dibujo y se entretenía llevando al lienzo insectos y plantas que ella misma recogía. Maravillada por la metamorfosis en mariposas de las orugas, comenzó a dibujar esos cambios, ilustrando estos diferentes procesos en su libreta de bocetos. Estos bocetos fueron la base de sus dos primeras obras. Había nacido la naturalista. Seguir leyendo

Emmy Noether, todo por las matemáticas

Placa en la Universidad de Erlangen. Foto de Norman Rönz

La vida y los éxitos de Albert Einstein estuvieron marcadas por las mujeres. De sobra es conocido la participación de su primera esposa, Mileva Marik, en el desarrollo matemático de sus teorías. El trabajo de otra mujer, Emmy Noether, en la teoría de las invariantes fue clave para la formulación de sus conceptos relativistas.

La historia comienza también en Alemania, en Erlangen, localidad donde vió la luz Emmy en 1882. Su padre, un conocido matemático, daba clases en su universidad. Sus estudios no estuvieron jalonados por grandes calificaciones. En cambio, destacaba por su facilidad para aplicar la lógica y para los idiomas, lo que orientó su formación hacia el conocimiento del inglés y del francés.

Aprobó el examen para dar clases de estas materias en institutos feneminos cuando tenia 18 años, pero jamás ejercició como tal; Emmy prefirió seguir los pasos de su padre y estudiar Matemáticas en la Universidad de Erlange-Nuremberg, siendo una de las dos únicas alumnas matriculadas en un censo de casi mil estudiantes. Incluso la obligaron a asistir como oyente a alguna de las clases. En cualquier caso se graduó en 1903, tras pasar un semestre en la Universidad de Gotinga.  Seguir leyendo

Pasión irreflenable por las matemáticas. Tanta, que se que disfrazaba de hombre para acudir a clase y la obligaba a adoptar un sedudónimo de varón para poder intercambiar cartas con otros colegas. Invisible a medias, vivió más de la mitad de sus días Marie-Sophie Germain, una parisina nacida pocos años antes de la Revolución Francesa, a quien debemos importantes contribuciones a la teoría de números y la teoría de la elasticidad.

De orígenes burgueses, Maríe Sophie (1776-1831) sintió una vocación por las matemáticas desde niña. A los trece comenzó a estudiar, pero la sociedad de su época no reservaba una plaza fija entre los pupitres de escuelas e institutos a las niñas, así que tuvo que vestirse de hombre para poder colarse en los círculos matemáticos de acceso restringuido para varones.

Pronto comenzó a destacar por su inteligencia, pero su condición femenina seguía siendo un obstáculo para progresar, así que no le quedó otro remedio que ampararse bajo el nombre de “señor Le Blanc” para publicar sus artículos. Uno de ellos interesó a Joseph Luis Lagrangey, quien quiso conocer a tan talentoso personaje. Germain tuvo que descubrir su verdadera identidad. Afortunadamente, la inteligencia estaba por encima de los prejuicios y Lagrange se convirtió en su mentor, lo que la permitió completar sus estudios en Alemania, donde se casó.  Seguir leyendo

Ada Lovelace, la señora de la informática

Apartar a la niña de todo lo que pudiera remotamente evocar a su padre a la larga puede ser el comienzo de una brillante carrera científica. Annabella Milbanke tan solo pretendía que Ada no tuviera ningún contacto con el mundo de su padre, la literatura y la poesía, y creía que el camino era permitirla que se acercara al mundo de las ciencias.

Esta señorita de la alta sociedad victoriana londinense se separó en enero de 1816 de su marido cuando su hija, Augusta Ada Byron King, apenas tenía dos meses. Ada fue la única hija reconocida de Lord Byron, y aunque nunca se conocieron personalmente, mantuvieron una intensa correspondencia hasta la muerte del poeta.

Ada recibió una intensa educación en matemáticas y en astronomia, contando entre sus tutores a Augustus de Morgan, catedrático de Matemáticas de la Universidad de Londres. Su formación se apuntaló asistiendo a todos los salones y conferencias científicas que tenían lugar en la capital británica. De hecho, en una de ellas conoció el trabajo de Charles Babbage, el científico a quien se considera padre de la informática.  Seguir leyendo

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