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Alcohol y civilización

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A estas alturas de la película de la Humanidad podría parecer que la imagen del género humano -moderno y antiguo- está ligado a la presencia del alcohol. Vamos que si algo nos define es la cercanía a todo tipo de brebajes donde el alcohol estaría indisolublemente ligado a nuestra existencia y teóricamente al progreso. Seguir leyendo

Atracones nocturnos y resaca

resaca

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A menudo, al llegar a casa de madrugada tras una noche de excesos de alcohol, mi mente duda entre tirarme en la cama y rezar por no tener una resaca de libro al despertarme o dirigirse directamente a atracar la nevera, porque me asalta un hambre feroz. Seguir leyendo

Resaca

resacaLos británicos pasan un año de su vida con resaca. Ante titulares como este, uno no deja de alarmarse, tanto por la cantidad de tiempo perdido por algo tan absurdo como beber de manera salvaje como por lo poco que ha evolucionado la ciencia para encontrar remedio a un mal tan común: las consecuencias de la borrachera.

No duden de los datos, que resultan fiables, y si a esa media sumamos la cantidad de días perdidos por los habitantes de otros países, la cifra de horas desperdiciadas en el mundo sería de auténtico vértigo. Aunque lo fácil es predicar la abstinencia, esta recomendación no resulta práctica, habida cuenta de que nos enfrentamos a un mal que existe y al que debiera encontrarse una solución.

Pero esta no existe, tan solo hay medicamentos paliativos que más o menos nos pueden aliviar de una sintomatología que va desde el dolor cabeza y mareos a la náusea, pasando por la consabida hipersensibilidad a la luz o al sonido y la irritabilidad en general que mostramos.  Seguir leyendo

Fresas y alcohol

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Alguna vez había leído o escuchado que el yogur o la leche resultan un remedio eficaz y previo para no dañar nuestro estomago de los rigores del consumo de alcohol en exceso. Y no hablamos de la conocida resaca, sino de los otros daños colaterales, como los dolores de estomago. La verdad es que, sin quererle quitar importancia al asunto, nunca hice caso a este tipo de recomendaciones y, como soy como soy, he preferido decantarme por soluciones más radicales; es decir, beber con moderación.

Aun así, reconozco que dependiendo de lo que beba —del tipo de bebida, no de la cantidad, que les veo venir—, hay veces que no puedo escaparme de padecer lo que en Madrid llamamos “ardor de estomago”. Sobre todo si de lo que se trata es de vino malo. Y mira por dónde, me topo con la siguiente noticia: “Las fresas tienen un efecto protector frente a los estragos del alcohol”. Seguir leyendo

Antibióticos y alcohol, una leyenda urbana

 penicilina

Los antibióticos, en general, gozan de buena prensa. Sin duda, su administración ha contribuido notablemente a prolongar la calidad de vida de los seres vivos en el último siglo y sin ellos la esperanza de vida sería ciertamente más corta.

Genéricamente, se puede decir que son sustancias químicas —creadas por organismos vivos o sintetizadas en el laboratorio— que combaten infecciones provocadas por virus o bacterias. Es decir, son un complemento a nuestro sistema inmunológico realmente eficaz para erradicar determinadas enfermedades.

Pero no se trata del Bálsamo de Fierabrás que todo lo cura. Seguir leyendo

Hay quien define a los tangos como el sonido del canalla perdedor. También se asocian los boleros o los corridos mexicanos con otro tipo de perdedores que ahogan sus penas en alcohol. Son melodías y letras que evocan la noche y descibren escenarios lúgubres, oscuros. Sitios de tragos y humo e historias en las que la botella pasa por un aliado para olvidar.

Y nada más lejos de la realidad, puede actuar como anestésico pero no como amnésico y, en cualquier caso, podría incrementar la capacidad de elaborar recuerdos que permanezcan en el tiempo. Un estudio asocia el alcohol con el estímulo de zonas del cerebro implicadas en el aprendizaje y la memoria. El trabajo, publicado en el Journal of Neuroscience, asegura que el alcohol libera hormonas en el cerebro que están relacionadas con estos procesos. Seguir leyendo

La sabiduría popular dice que el vino nubla los sentidos o más poéticamente y parafraseando a Neruda, “el vino mueve la primavera, crece como una planta la alegría. Caen muros, peñascos, se cierran los abismos, nace el canto”. Ahora bien, ¿con una copa de más aumentamos nuestra capacidad de seducción o lo que ocurre es que nuestra percepción de la belleza cambia o se altera?

Los sajones definen este comportamiento como gafas de cerveza y un equipo de investigadores británicos ha demostrado que basta un poco de alcohol para se pierda la capacidad de reconocer la simetría facial, uno de los secretos del atractivo de una persona. Las posibilidades de caer rendidos a los pies de alguien que antes de la copa nos resultaba indiferente aumentan en un 10%.

Los voluntarios, unos más alegres que otros, debían juzgar 20 pares de fotografías de rostros de jóvenes. La mitad de los retratos habían sido retocados para parecer mas simétricos. Tenían que decidir qué rostro les atraía más y descubrir por otra parte qué fotos habían sido retocadas.  Seguir leyendo

Resaca

Va a parecer que por el tema que voy a tratar me gusta mucho el alcohol. No voy a negar que me gusta, pero siempre dentro de una moderación y, sin duda, pensando en los elementos beneficiosos que por ejemplo acompañan al alcohol en el vino.

Ya he escrito de lo bueno que puede resultar el alcohol para salvar las intoxicaciones con anticongelantes del coche. También de sus efectos diuréticos cuando salimos a cenar fuera de casa. Hoy abordo lo que nos sucede cuando, después de una larga sesión de consumo de bebidas alcohólicas, al levantarnos tenemos esa sensación tan desagradable a la que llamamos resaca.

Técnicamente hablando, la resaca se denomina veisalgia, que proviene de la palabra noruega Kveis, que significa “intranquilidad después del libertinaje”, y de la griega “algia”, que significa dolor. Seguir leyendo

Alcohol: del placer a la adicción

Como todas las sustancias que producen adicción, el alcohol causa euforia al actuar sobre el centro de placer y recompensa el Sistema Nervioso Central, al incrementar la liberación de dopamina. No se conocen totalmente los mecanismos responsables de esta liberación, aunque parece que estimula la vía dopaminérgica indirectamente mediante su acción sobre distintos Sistemas de Neurotransmisión (GABAérgico, opioide endógeno, glutamatérgico, serotoninérgico).

La borrachera tiene sus fases. Al principio, la intoxicación actúa sobre los sistemas inhibidores de la formación reticular, causando un efecto estimulante. Se producen cambios conductuales desadaptativos, disminuye la capacidad de autocontrol, atención y juicio, y aunque hablamos con más fluidez, farfullamos. Esta fase provoca bienestar.

Posteriormente, aparecen efectos sedantes, que reducen la capacidad asociativa y de rendimiento. Se sufre torpeza motora, descoordinación, dificultad para hablar (ataxia) y genera pérdida de reflejos y equilibrio, llegando incluso a la amnesia de los acontecimientos.  Seguir leyendo

Los efectos del alcohol en el cerebro

La homologación internacional de los niveles a partir de los que es desaconsejable conducir o un riesgo para la salud debería estar en la agenda de los gobiernos. Algo evidente para el mundo científico, pero no para el político.

Trazar la línea que separa el consumo de riesgo del responsable es una tarea compleja que depende de la cultura de cada país. Quizás el consenso se podría alcanzar marcando que el riesgo está en un consumo que no genere problemas médicos en el presente, pero que implique un riesgo elevado para la salud en el futuro.

Desde una perspectiva sanitaria, lo relevante es determinar los grados de etanol absoluto ingerido. Se calcula a través de la Unidad de Bebida Estándar (UBE). En España, una UBE representa 10 gramos de etanol puro Seguir leyendo

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