Tag Archive: antropología


El rostro, una cuestión de cerebro

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Si nos damos una vuelta por cualquier museo o somos aficionados a la antropología y la fisionomía, podemos comprobar cómo hemos cambiado de rostro a lo largo de nuestra evolución. Y no nos referimos precisamente a los cánones de belleza al uso, sino a los cambios en el rostro que se hacen palpables con el paso de los milenios.

Pues bien, la evolución en nuestro rostro tiene que ver con un cambio radical en la especie: el aumento del tamaño del cerebro. Una circunstancia que comportó una reducción paulatina de la superficie de la cara. De este modo, se fue remodelando con el paso de las generaciones, a lo largo de miles de años, hasta tener el aspecto en el que ahora nos reconocemos. Sigue leyendo

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De raza blanca, pero desde hace poquito

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Algunos europeos, y por extensión los anglosajones de la parte norte del continente americano, se jactan del color de nuestra piel como un símbolo de supremacía. En alguna ocasión ya hemos reivindicado desde estas páginas que todos somos africanos -al fin y al cabo, los primeros individuos de nuestra especie proceden de allá- y que el origen de nuestra pigmentación es oscuro como el betún.

Que lo de la decoloración tiene que ver con una evolución -ni positiva ni negativa- para adaptarnos a las condiciones ambientales. Es decir, una cuestión pura de ‘economía evolutiva’ que nos hizo de despojarnos de atributos innecesarios de protección -en este caso, frente a las intensas radiaciones solares-. Sigue leyendo

La jibarización del cerebro

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El tamaño de nuestra cabeza no tiene que ver con el tamaño de nuestro cerebro, o mejor dicho, con su capacidad de desarrollarse. De hecho, ellas lo tienen más pequeño que ellos, y resulta que son más inteligentes de media. Eso por no compararnos con el resto de las especies, donde abundan las grandes cabezas y la escasa inteligencia si la comparamos con la nuestra -aunque en ocasiones, viendo cómo utilizamos la inteligencia para destruir, casi mejor que no hubiera evolucionado tanto-.

El caso es que los antropólogos, que llevan tiempo dedicados al estudio de nuestros antepasados, vienen notando que desde hace unos 20.000 años los cerebros humanos van menguando en tamaño -casi el volumen de una pelota de tenis menor-. Lo que viene a indicarnos que la evolución marca un camino en lo tocante a nuestro cerebro. Y ese camino se define en términos energéticos. Sigue leyendo

El vuelo de Levy

cueva

El paso del ser humano por la Tierra abre numerosos interrogantes que siguen esperando una respuesta. Uno de ellos es determinar su paso de animal recolector a cazador. Sin duda, si no fuera por la inteligencia, la naturaleza parece que no nos ha dotado con herramientas para la práctica de la caza como son la fuerza, la potencia o las armas con las que cuentan otras especies.

Ahora bien, ¿este patrón de cazador está determinado por nuestra capacidad de observación e imitación de otras especies? ¿Y después hemos sido capaces de transformar esa información en memoria genética para nuestros descendientes? Parece una hipótesis de lo más lógica. Pero como en ciencia no solo cuenta la lógica, sino que es preciso confirmar cualquier teoría con hechos probados, han hecho falta unos cuantos años y otros tantos estudios para su posible verificación. Sigue leyendo

Amor en el Pleistoceno

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A los que se preocupan por los asuntillos de la mezcla, el mestizaje o la promiscuidad, les podemos decir aquello que de “casta le viene al galgo”. Vamos, que lo de la interraciabilidad, a los humanos nos viene de antiguo.

Las últimas investigaciones, gracias al ADN, demuestran que allá por el Pleistoceno tardío, los euroasiáticos pertenecíamos a cuatro líneas de especies humanas diferentes: los Sapiens, los Neandertales, los Denisovanos y una cuarta que aun no se ha podido determinar.

Y no era una cuestión de vivir en el mismo espacio, sino también de mezclarse entre sí, de tener descendientes comunes, lo que se ha traducido en un batiburrillo de genes de lo más interesante. Sigue leyendo

Isótopos que dejan huella

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En ocasiones hemos comparado la labor de un científico con la de un investigador privado. Se parte de un hecho abstracto (una teoría), se van analizando diferentes elementos por separado y se van componiendo las pequeñas piezas de un puzzle hasta completar la figura completa (en este caso, hasta comprobar o probar esa teoría). Visto así, la ciencia cobra un cierto interés que puede llegar a entusiasmar. Ahora bien, ese entusiamo no resulta completo hasta que no se le encuentra una utilidad, si no se le acerca a la vida cotidiana. Es entonces cuando goza de una especial relevancia porque explica el porqué de las cosas del día a día.

Es lo que se conoce como ciencia aplicada.Y de eso intentaremos escribir en este artículo. Si hablamos en general de isótopos, seguro que la mayoría no tiene ni idea de lo que son. Se trata de una definición que agrupa a los mismos átomos de un mismo elemento, cuyos núcleos tienen una cantidad diferentes de neutrones, o sea, diferente masa atómica. Sí, ya se lo han imaginado, hoy toca química, pero de una manera un tanto diferente. Sigue leyendo

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