Tag Archive: Arqueologia


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Es un tema recurrente para nosotros, los de mqciencia, los neardenthales y las evidencias de que los ‘primos rubios’ eran más inteligentes de lo que pensábamos. Los últimos descubrimientos arqueológicos inducen a pensar que eran capaces de incorporar objetos simbólicos a su cultura.

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La agricultura comenzó en Siria

Siria

Siria

Siria es noticia por la cruenta guerra que se vive en su territorio contra el Daesh y la guerra civil entre partidarios y detractores del presidente Al Asad. Lo que poca gente conoce es que en estas tierras de Oriente se originó un gran paso para la Humanidad, el de los primeros asentamientos de agricultores. Seguir leyendo

Tutankamón, otro mito derruido

Tutankamon.

Los aficionados al Egipto Antiguo tenemos una cierta propensión por dejar volar la imaginación y añadir elementos mitómanos a las figuras de los faraones. Y dentro de ellos, Tutankamón es de los preferidos. Y no solo porque descubrir su tumba sin profanar ha aportado una multitud de datos para la investigación arqueológica. El halo de misterio que rodea su vida y la muerte del joven faraón es motivo para dejar volar la imaginación.

Para los que todavía preferimos la lectura a la imagen, estos elementos son más que suficientes para que nos fabriquemos una imagen de cómo hubiera sido el faraón. Pero, claro, se nos olvida que vivimos en plena euforia del CNI… lo que sea, y van unos listos y nos dicen que cualquier parecido que hayamos imaginado con la realidad es pura filfa.  Seguir leyendo

asentamiento urbano

Uno de los asuntos que ocupa tiempo y destino de buena parte de los paleontólogos es la transición de cazadores a recolectores que realizó el ser humano, gracias a la cual o por culpa de ella —según se mire— se posibilitó el posterior desarrollo de nuestra especie y el teórico grado de bienestar que hemos alcanzado (los asentamientos estables permitieron los avances tecnológicos de los que hacemos gala y quién sabe si nos precipitarán directamente hacia nuestra extinción).

En Nature publican un curioso descubrimiento: la composición genética de un individuo del Neolítico enterrado en Suecia (Gök4) guarda una similitud sorprendente con la de los mediterráneos de hoy en día; lo que nos da pistas acerca de cómo se pudo propagar la agricultura en Europa y alimenta el debate sobre si el paso a ser agricultores se debió a las migraciones de poblaciones por el continente —que ya poseían la técnica para cultivar el suelo— o fue un proceso simultáneo, pero independiente, que se produjo de manera aleatoria en diferentes zonas  al mismo tiempo. Seguir leyendo

¿Química o arqueología?

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Sin pretender caer en la autocomplacencia y sin ánimo de molestar a otras disciplinas científicas, la vida, en último término, se puede reducir a proteínas; es decir, a química. Un denominador común que lo abarca todo y, lo más curioso, puede aportar soluciones a todo tipo de problemas o enigmas.

Creo que a esta altura de la película así lo han entendido los guionistas de las series policiacas, que son inconcebibles sin un buen laboratorio que analice todo tipo de sustancias para resolver de manera rocambolesca las más variadas situaciones. Seguir leyendo

La pirámide de las Azores

Por casualidad, Diocleciano Silva, propietario de un yate privado, se topó con una majestuosa estructura piramidal de 40 metros bajo las aguas en la costa de la isla de Terceira, una de las islas que forman el archipiélago de las Azores (Portugal) en el Atlántico.

Según las mediciones barométricas realizadas, esta misteriosa formación con forma de pirámide cuenta con unos 60 metros de altura y una anchura en su base de unos 8.000 metros. Está situada cerca del Banco Dom Joao de Castro, una superficie marina entre las islas Terceira y San Miguel. Según su descubridor ha relatado a la BBC, la forma piramidal de esta masa es perfecta y aparentemente se encuentra orientada por los puntos cardinales —del mismo modo que lo hace la Gran Pirámide de Guiza—. Seguir leyendo

Arte rupestre femenino

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Si por curiosidad es de los que gusta de visitar museos arqueológicos o es de los afortunados que ha podido entrar en alguna de las cuevas que albergan pinturas rupestres, seguro que ha dejado volar su imaginación al pasado e se ha imaginado a esos primitivos antepasados ataviados con pieles, sentados o tumbados en esas cavidades naturales de difícil acceso, alumbrados por la luz de una hoguera o de una antorcha y rodeados de cuencos con pigmentos naturales intentando reflejar su entorno.

Normalmente, nos comentan que los artistas formaban parte del grupo de los elegidos —chamanes o magos— y que pertenecían al género masculino. Al fin y al cabo, a pesar de hablar de matriarcado en ese periodo de nuestra existencia, a los trogloditas los caricaturizamos sacudiendo con la maza a las féminas para ganarse sus favores y ocupándose de los temas importantes, como procurar el sustento, y de las cuestiones religiosas.

Desgraciadamente, estos pintores no eran conscientes de que les aguardaba un lugar en el Olimpo de la fama y en la mayoría de los casos no se preocuparon de firmar sus obras. Aun así, en algunos de sus trabajos, dejaban estampadas las huellas de sus manos. Unas manos no excesivamente grandes y que los arqueólogos atribuían a jóvenes —masculinos— adolescentes.

Ya saben, miles de años después, son ellos los que mandan y, por lo tanto, la cultura dominante daba pábulo a este tipo de interpretaciones. A nadie se le ocurría acudir a estudios morfológicos de estas extremidades para determinan su género.

Bueno a nadie no, que hace poco alguien se ha detenido en este pequeño detalle y sus conclusiones no dejan de ser revolucionarias: estudiando estas firmas encontradas en pinturas rupestres en el norte de España y sur de Francia (la longitud y proporción de sus dedos, sobre todo el índice, anular y meñique, y la estructura palmar) son obras mayoritariamente realizadas por mujeres.

Teniendo en cuenta, por donde fueron realizadas, que el espacio era pequeño y solo cabría una persona, los arqueólogos se inclinan por pensar que esas manos corresponden al propio artista en el momento de realizar su creación —sea en forma de firma o de otro tipo de significado— y no a un modelo que estuviera junto a él.

Interesante revelación que a los amantes de la sociología de las civilizaciones primitivas les abre nuevos enfoques sobre el papel de la mujer en estas sociedades. Aunque siempre habrá algún cachondo mental que se quede con el latiguillo de que en cuestiones domésticas y de decoración del hogar la mujer es siempre la que ha decidido.

Eduardo Costas, catedrático de Genética, y Enrique Leite

 

Isótopos que dejan huella

natartbook prehistoria

En ocasiones hemos comparado la labor de un científico con la de un investigador privado. Se parte de un hecho abstracto (una teoría), se van analizando diferentes elementos por separado y se van componiendo las pequeñas piezas de un puzzle hasta completar la figura completa (en este caso, hasta comprobar o probar esa teoría). Visto así, la ciencia cobra un cierto interés que puede llegar a entusiasmar. Ahora bien, ese entusiamo no resulta completo hasta que no se le encuentra una utilidad, si no se le acerca a la vida cotidiana. Es entonces cuando goza de una especial relevancia porque explica el porqué de las cosas del día a día.

Es lo que se conoce como ciencia aplicada.Y de eso intentaremos escribir en este artículo. Si hablamos en general de isótopos, seguro que la mayoría no tiene ni idea de lo que son. Se trata de una definición que agrupa a los mismos átomos de un mismo elemento, cuyos núcleos tienen una cantidad diferentes de neutrones, o sea, diferente masa atómica. Sí, ya se lo han imaginado, hoy toca química, pero de una manera un tanto diferente. Seguir leyendo

A la búsqueda de la nueva Atlántida

Uno de los mitos más extendidos en la historia moderna de la antigüedad es el de la Atlántida. Esa civilización formada por seres humanos de una inteligencia superior —tecnológicamente— que desapareció bajo las aguas tras un cataclismo natural (un gran tsunami o un maremoto) que la sumergió para siempre.

Platón dejó constancia de su existencia e incluso llegó a localizar geográficamente su posible ubicación donde acaba entonces el mundo conocido: en aguas cercanas a la Gran Bretaña. Sus restos, a pesar de la memoria colectiva recogida por el griego, nunca aparecieron. El caso es que los atlantes han cautivado no solo a filósofos, sino también a príncipes y reyes, científicos y, por supuesto, arqueólogos.

Cualquier enigma que hace referencia al descubrimiento de nuevas civilizaciones aparece teñido de la esperanza de haber dado con la clave de los atlantes. Aunque casi siempre termina en fracaso. La imaginación de los arqueólogos se volvió a excitar recientemente con la localización muy cerca de Cuba, en aguas caribeñas, de los restos de megaconstrucciones (varias pirámides gigantes, una con forma de esfinge y varios monolitos con inscripciones que hacen pensar que fueron cinceladas por la mano del hombre). Seguir leyendo

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