Tag Archive: comunicación


Decimos de ellos que sólo les falta hablar y muchas veces cuando nos dirigimos a nuestros peludos lo hacemos como si se tratarán de humanos, incluso hay quien lo hace cómo si fueran bebés. Esta manera de entablar lazos con ellos, en ocasiones, es un dardo que se vuelve contra los propietarios. Siempre hay algún gracioso que intenta afear nuestra conducta recriminándonos que se trata de animales y no de personas y que ese modo de interlocución es impropio.

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El ‘boca a boca’ de las hormigas

hormigas

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Aunque parezca increíble, el boca a boca entre los insectos se practica de manera literal. Es decir que se comunican practicando la trofalaxia. Las hormigas cuentan con dos estómagos, uno normal, para digerir la comida que les alimentan y otro, un buche que carece enzimas digestivas, y que se utiliza para el transporte de alimento líquido hasta el hormiguero.

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Los animales utilizan diversas vías para comunicarse. En ocasiones acuden a sonidos que nosotros no somos capaces de distinguir. Ultrasonidos que se utilizan tanto para el cortejo como para la defensa de su territorio. Sigue leyendo

Gato con acento andaluz

Es casi universal eso de que las mascotas entienden cualquier idioma en que les hablemos, pero…. ¿ellas se comunican con nosotros en el suyo?. Vamos que si nuestro perro o gato es capaz de ladrar o maúllar en andaluz, francés o en un inglés de la mismísima Nueva York. Sigue leyendo

El habla de los delfines

Nos creemos, los humanos, los más adelantados del resto de las especies, pero mucho nos tememos que no. Que sin quitarnos mérito como especie evolutiva, hay otras que nos tomaron la delantera.

Los delfines, por ejemplo, millones de años antes de que nos decidiéramos bajar de los árboles, ya contaban con su propio sistema de comunicación. Un sistema que los hace únicos y diferentes al resto. El descubrimiento en un fósil de uno de estos mamíferos ha conseguido poner fecha a su desarrollo. Sigue leyendo

El secreto para aprender idiomas

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Aprender idiomas. Esta tarea se puede contemplar como parte del castigo bíblico a la Humanidad que ha convertido a nuestra especie en una interminable Torre de Babel, donde si no cuentas con los manuales resulta imposible la comunicación entre nosotros. Algo que, sin duda, no les pasa a un perro español y a uno británico, por ejemplo.

Pero no todos contamos con la misma habilidad para aprender las lenguas de los demás, o incluso para entender a personas que, teóricamente, hablan en tu propio idioma, algo bastante habitual, por otra parte. Según la comunidad científica, desentrañar este mecanismo es una cuestión para los neurólogos, ya que la responsabilidad del procesamiento del habla —del reconocimiento de los sonidos que llamamos idioma— recae en el cerebro, concretamente en la circunvolución temporal superior.

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El SMS moribundo

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La informática, su vertiginoso desarrollo, nos aporta una nueva dimensión del binomio tiempo/obsolecencia, tanto que parece que, según salen de las cadenas de montaje, los aparatos se quedan ya viejos. Pero sin entrar en ningún tipo de debate, lo cierto es que con cada desarrollo tecnológico se imponen unos nuevos códigos que, poco a poco, transforman nuestra vida y nuestra manera de relacionarnos con el entorno.

No hace mucho comentábamos en este espacio lo cotidiano que nos resulta subir un vídeo a internet y cómo revolucionó este hecho el manejo de la red… y apenas han pasado unas décadas. Del mismo modo, parece que hoy —los tecnológicamente alfabetos— son capaces de describir cualquier situación en 140 caracteres… todo un récord. Y que nuestra vida sin un whatsapp de turno y a mano no merece la pena ser vivida… ¿A quién le contaría, si no, en tiempo real mis andanzas por el hipermercado o el centro comercial? Sigue leyendo

Hormigas: cuestión de narices

Seguramente, la mosca de la fruta (Drosophila melanogaster) sea el insecto que más elementos comunes comparte con los humanos en sus genes (casi un 70%) pero, sin duda, el que más atrae la atención de biólogos y entomólogos son las hormigas. Quizá por esa gran capacidad de formar colonias altamente organizadas —donde conviven en orden y armonía miles de especímenes—, por su prusiana organización del trabajo, o del trabajo en equipo, o bien por esa facilidad que tienen a la hora de comunicarse entre ellas.

Esos códigos de comunicación propios que les permiten comunicarse a largas distancias, por ejemplo para pedir ayuda o alertar de un peligro, es algo que intriga a los investigadores, que se afanan en desencriptarlos. Eso parecen haber conseguido en la Universidad de Vanderbilt (EE UU). Por primera vez, se ha completado el mapa del sentido del gusto y del olfato.

Sí, parece que el elemento diferencial de las hormigas está en las narices. O mejor dicho, en las antenas. Y que esta diferencia es lo que les permite ser consideradas como los insectos más exitosos de la naturaleza.

La mayoría de los insectos elevan su sistema ofaltivo del rostro y lo sitúan en las antenas. A través de ellas, son capaces de registrar el mundo que les rodea, procesarlo y estructurarlo. Y, según parece, en las hormigas, distinguirse del resto de sus semejantes.

Sus antenas, según los investigadores, están formadas por tres tipos de receptores: los que registran los olores, llamado ORs, el que diferencia los sabores, GRs, y un tercer grupo, demominado de receptores ionotrópocos, que les permite identificar los compuestos que son tóxicos o venenosos (y, por lo tanto, les evita más de un problema de salud).

Los resultados obtenidos al completar el mapa olfativo y gustativo han sido sorprendentes: poseen genes para desarrollar 400 receptores del olfato distintos, nada menos que cinco veces más que otros insectos. Las avispas apenas llegan a los 170; las moscas, entre 75 y 150; y las mariposas solo son capaces de desarrollar unos 50.

Además, las hormigas practican una curiosa discriminación de género. Los machos están peor dotados que las hembras. Las antenas de ellos cuentan con un tercio menos de receptores que las de ellas. Los investigadores piensan que tiene que ver con la división del trabajo entre ambos géneros, ya que los machos tienen funciones más limitadas en el hormiguero (menos funciones y menor protagonismo en el desarrollo de la especie) y se centran fundamentalmente en la fecundación de los huevos.

Parece que en cuestión de hormigas está claro que quien más aporta acaba con mayores habilidades. Tiene narices.

El lenguaje universal

Hace unos días estaba buscando en internet información sobre un tema científico a través de uno de los motores de búsqueda más populares en ciencia, el PUB-MED. Me llamó la atención un artículo en particular y procedí, como es lógico, a descargármelo. Cuál sería mi sorpresa cuando, tras leer el título, que estaba en inglés, me encontré con que el resto estaba escrito en polaco. En inglés me defiendo, pero no conozco el idioma polaco, por lo que me sentí bastante frustrado ya que el título era francamente sugerente.

Sin embargo, no me desanimé y me centré en las figuras y diagramas que presentaba el artículo. Tras unos minutos estudiando estas figuras, me pude hacer una idea bastante aproximada de lo que habían hecho estos investigadores. En los gráficos y esquemas había un lenguaje por encima de los lenguajes, unas ideas que podía entender porque estaban escritas en una lengua común a la comunidad científica, por lo menos a aquella que tiene que ver con mi área de conocimiento.  Sigue leyendo

SOS: hormigas trabajando

Las hormigas se organizan para trocear los alimentos que una sola no puede transportar al hormiguero

A lo largo de ese largo camino que representa la evolución, los humanos hemos desarrollado sistemas para comunicarnos en la distancia, para transmitir señales que lleguen a otros ante situaciones de peligro o amenaza.

Los sonidos procedentes de improvisados tambores, las señales de humo o los más sofisticados lenguajes telegráficos o los telefónos móviles han servido para transmitir situaciones de peligro o emitir determinados códigos solicitando ayuda en la lejanía.

Como animales que viven en grupo, en comunidad, somos conscientes de que precisamos trabajar en equipo para solventar determinado tipo de problemas. Pero no somos los únicos. Nos fascina cuando, al observar a las hormigas, por ejemplo, descubrimos cómo cuando una de ellas detecta un bocado apetecible, pero que no lo puede transportar por sí misma al nido, en cuestión de minutos acuden raudas una legión de compañeras del hormiguero al punto donde se encuentra ese botín y organizan un verdadero equipo de trabajo para su transporte. Sigue leyendo

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